Álvarez Hidalgo, Francisco
España
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Tú, poeta

Tú, poeta de fuego, aunque lo ignoras,
hombre de noches blancas, días grises,
oyente de palabras escondidas
sólo a almas en silencio perceptibles.
Tú, cazador de sombras, de misterios,
que nadas con los cisnes,
y hablas en voz alterna
de rosas blancas y ásperos fusiles.
Mente cuajada de murales vivos
de rameras y vírgenes,
alondras y cornejas,
tambores y violines.
Desconoces el numen que te habita,
oculto en la nostalgia que te aflige,
en la sensualidad que te desborda,
en el temblor del brazo que te ciñe.
Se te espera, rapsoda de caminos
que aún no conoces; el poder del tigre
agazapado en tu interior, despierta
con un rugido que te apremia: ¡Escribe!
Lleva tu canto de palabras nuevas
de la choza al castillo. No limites,
ni ignores, el caudal que te rebosa,
que eres poeta. Suenen tus clarines
en la estepa, en la plaza, en las callejas,
ábrete en vivo, sangren tus raíces,
tiñendo en rojo ideas encendidas,
revela los enigmas de tu esfinge.
No te llames poeta, pero ejerce,
que tu silencio se hace inadmisible.

Cantabria, 15 de mayo de 2011

Álvarez Hidalgo, Francisco

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