Cadalso y Vázquez de Andrade, José
España
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Sobre el anhelo con que cada uno trabaja para lograr su objeto

Pierde tras el laurel su noble aliento
el héroe joven en la atroz milicia;
sepúltase en el mar por su avaricia
el necio, que engañaron mar y viento.


Hace prisión su lúgubre aposento
el sabio, por saber, y por codicia
el que al duro metal de la malicia
fio su corazón y su contento.


Por su cosecha sufre el sol ardiente
el labrador, y pasa noche y día
el cazador de su familia ausente.


Yo también llevaré con alegría
cuantos sustos el orbe me presente,
sólo por agradarte, Filis mía.

Cadalso y Vázquez de Andrade, José

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