Ilce Gómez, Ana
Nicaragua
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ENTRESUEÑO

Muchacho,
tienes ojos para mirar
y no ves nada.
Ni aún lo temerario
que puso Eva alrededor de mí.

Muchacho,
tienes manos para tañer el arpa
o cuerpo hecho de mujer
o rodillas de niña.
Pero tus manos
son dos alas que vuelan.

Muchacho,
tu boca es un pozo
y ahogada estoy.
¿Tendré perdido acaso
de paso un pie en el
Paraíso?

Mi atadura es tu existencia
muchacho
alma de cántaro
que de tanto ir al agua
se rompe en cien.
Ten cuidado
porque corto es el
tiempo y nadie sabe
si mañana,
si pasado mañana,
si nunca.

ESA MUJER QUE PASA

¿Quién es esta mujer que pasa,
esta sombra,
esta noche?

¿Quién conoce su nombre?
¿Quién la nombra
del otro lado de la nada
para nada?

¿Quién es esta mujer que pasa
y no deja nada de sí?

Sólo su paso rueda en la noche.
Sólo su voz.

Ilce Gómez, Ana

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