Abella Caprile, Margarita
Argentina
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EL VUELO

Íbamos, por la umbría de los pinos,
hacia un pedazo de la tarde clara,
antes de que en el cielo se apagara
la pira de los fuegos vespertinos.

Ya, de ninguna suavidad avara,
la paz llegaba en todos los caminos;
y eran los éxtasis del bosque finos
como una emanación fragante y rara.

Entre tanta quietud sin pensamiento,
nuestro humano pensar ¿fue acaso un viento
portador de quietudes ignoradas?

Porque, de pronto, se agitó el paisaje,
y hubo en la fresca hondura del follaje
un vuelo de palomas asustadas

Abella Caprile, Margarita

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