Galán, Jorge
El Salvador
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EL MÍSTICO Y LAS PIEDRAS

Eran las piedras
no lo supe al principio
no distinguí sus voces:
fue difícil creerlo,
extraño darse cuenta que cantaban.
Algo maligno había en ellas,
un terror muy profundo,
de otro tiempo,
venido de una oscuridad tan lejana
que los días de entonces
no sumaban un siglo.
Una voz delicada
como brisa venida
de un viento con metales.
Comenzó en el ocaso,
ya cesaba la tarde,
saludaron la noche
que en oriente se abría
como una flor oscura.
Algo pesado y húmedo
se recreó en mi alma,
sentí el mito crecer
en mis oídos,
entonces tuve miedo,
en mis toscas rodillas
dos lunares de sangre
surgieron sin notarlo,
un sabor delicioso vino
a mi lengua entonces,
recordé, sin saberlo,
la primera manzana
pues las piedras cantaban
en un lenguaje antiguo
de palabras nefastas.
Y de pronto callaron,
monolitos sin vida,
petrificadas lágrimas.
Hasta entonces lo supe:
la sombra me rodeaba,
no lo había notado,
al despertar del sueño
boca abajo yacia,
la noche entera había
caminado en mi espalda.

Galán, Jorge

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