Avila, Aziyadeh de
El Salvador
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BENDITA ENTRAÑA

Vi un hombre… Estaba en el prado…
Fornicando la tierra,
El amor se lo hacía…
Con fuerza..., sudor y un arado.

Bendita entraña, benévola, serena,
refugio del fríjol y el maíz dormido…
Dulce tierra, húmeda, fecunda y morena,
última morada del hombre en el olvido.

Vi un hombre plantar los surcos, darle abrigo
Lo vi… Lo vi acariciarlo no solo como amigo,
sino ofrecerle la sangre de sus venas.

Y vi nacer la planta que se eleva
con la luz del sol, la vi crecer en las noches serenas.
Y observé que, el alimento de la tierra llega

Avila, Aziyadeh de

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