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Valdivieso, Jose
España
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ROMACERO MUNDANO

ROMACERO MUNDANO

1

El hijo del mayoral,
que oy por amores se casa
con una serrana humilde,
que dizen que es su criada,

en el tálamo de flores
de variedad rodeada,
le dize que es, aunque pobre,
querida como su alma.

Los zagales que le sirven
pellicos de boda sacan,
agradecidos al pan
que comen siempre en su casa.

Viendo que el novio la ha dado
joyas, patenas y sartas,
assí, al son del caramillo,
alegremente la cantan:

«Diole el novio a la desposada
corales y çarcillos y patena de plata."

Los ricos çarcillos
que dio a su zagala
eran dos candados
de coral y nácar.

Su llave es de cruz,
de temor las guardas,
de amor las armellas,
de fe las cerrajas.

A los dos oýdos
quiere que los traiga,
porque solamente
a su amor los abra.

«Diole el novio a la desposada
corales y çarcillos y patena de plata."

De gotas de sangre
que el amor le saca,
pues dio por el pecho
la de sus entrañas,

hizo de corales
una rica sarta,
que se la echó alegre
al cuello del alma.

Una cruz le puso
con sangre esmaltada,
que, en vez de memorias
de su passión, traiga.

«Diole el novio a la desposada
corales y çarcillos y patena de plata."

Diole una patena
de bruñida prata,
y en ella el Cordero
que San Iuan señala.

Patena que puede
en la igreja santa
ser del Cuerpos Christe
quando le consagran.

Patena en que el cura,
con gusto y con gracia,
nos da el pan bendito
a la gente honrada.

«Diole el novio a la desposada
corales y çarcillos y patena de plata."


2

A vistas sale un galán
muerto de amor por su dama,
a quien trae desde una herida
en su pecho atravesada.

Es tan hombre, que una tarde,
solo en una empalizada,
ser su verdadero amante
ganó por punta de lança.

Es tan hermoso, que a coros
no pocas noches le cantan
que a los hijos de los hombres
en belleza se aventaja.

Trae debaxo de la lengua
virgen miel y leche blanca,
y por sus labios de rosas
se dize que vierte gracia.

Llámanle, por liberal,
el de la mano horadada,
porque suele dar tal vez
la sangre de las entrañas.

Es su coraçón de fuego,
cuyas amorosas llamas
hizieron al noble pecho
rebentar como granada.

Con estas divinas partes,
con todo el coraçón ama
a quien le es tan desigual,
que pudiera ser su esclava.

Fuesse derecho a la iglesia
porque supo que allá estava,
y con un vestido ageno
para verla se disfraça.

Ella, que por fe le adora,
porque alegre se la guarda,
reboçado le conoce
porque se lo dize el alma.

Que en la forma que le mira
está sobre su palabra,
que se lo han dicho personas
que sabe que no la engañan.

Sabe que aunque la dessea
que quiere en la fe provarla,
y enfrente dél de rodillas
desta manera le habla:

"Pues a vistas avéis venido,
dexados ver, vida mía,
porque sin la vuestra
no ay buena vista."

¿Teméis de aquessa manera
que podréis, siendo mi bien,
parecerme menos bien
y que si os miro no os quiera?

Si queréis que no me muera,
quitad la capa de encima,
porque sin la vuestra
no ay buena vista.

Que queréis, podrá pensar
el que reboçado os viere,
que si bien no os pareciere,
dexaros de desposar;

supla lo que os supe amar
lo que me falta de linda,
porque sin la vuestra
no ay buena vista.

Si ansí de mí os encubrís,
diré de contento llena
que pues la capa es agena,
que en cuerpo a vistas venís;

encubierto descubrís
mil hermosuras divinas,
porque sin la vuestra
no ay buena vista.


3

Serrana de mis deseos
herido de amor me avéis,
que aún me traigo las señales
en las manos y en los pies.

Por vos, hermosa serrana,
a aquella tierra baxé
para ser lo que no era,
aunque sin dexar mi ser.

Un jueves en una cena
tanto por vos me empeñé,
que se creyó, por ser tanto,
como una cosa de fe.

A vuestras puertas clavado
ser muy hombre me mostré,
pues vencí vuestros contrarios
siendo solo y ellos tres.

Abierto os traigo mi pecho
para que en él os entréis,
ved que está sin coraçón,
como no estáis vos en él.

Como vos, serrana hermosa,
sois perdida por comer,
os traigo un plato cubierto
que puede comerle el Rey.

Quiero una música daros,
pues que de galanes es.
Músicos de mi capilla,
dezid como yo diré:

«Pastora del alma,
escucha mi voz,
que a tu puerta en cuerpo
me tiene el amor.

Hermosa como la luna
y escogida como el sol,
escucha mi voz.

Con uno de tus cabellos
me has herido el coraçón,
escucha mi voz.

El Rey tienes a tus puertas
en trage de labrador,
escucha mi voz.

Éntrame dentro y verás
que en mí vino a verte Dios,
escucha mi voz.
Pastora del alma, &c.

Más noble soy que David,
más sabio que Salomón,
escucha mi voz.

Más rico soy que Abraham
y más galán que Iacob,
escucha mi voz.

Soy más que Absalón hermoso
y más fuerte que Sansón,
escucha mi voz.

Que aquéstos fueron mi sombra,
pero yo solo el que soy,
escucha mi voz.

Pastora del alma, &c.

Abreme, paloma mía,
y cenaremos los dos,
escucha mi voz.

Pan y vino que en el cielo
nadie lo come mejor,
escucha mi voz.

En mí te quedarás tú,
en ti me quedaré yo,
escucha mi voz.

Dios soy, alma, y si me comes
serás lo mismo que soy,
escucha mi voz.

Pastora del alma,
escucha mi voz,
que a tu puerta en cuerpo
me tiene el amor.»

Valdivieso, Jose

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