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Abente y Lago, Victorino
España
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EPÍSTOLA II

Mi buen amigo: con placer acuso
Recibo de la tuya. En ella veo
Que todo por ahí anda confuso

Y no marcha la cosa cual deseo,
Ya sé que el embolismo, y los negocios
Están, infelizmente en apogeo,

Y que en la baraja muchos socios
Viciados con el pérfido egoísmo
De vil azar, en sus ruines ocios.

Te quejas del abuso y el cinismo
Con que ahí mucha gente se propasa
Siempre invocando mucho patriotismo;

Pero es bueno callar o dar escaza
Publicidad a nuestras tristes cosas...
La ropa sucia hay que lavarla en casa.

Las personas innobles y viciosas
Que te enfadan, se juzgan de gran tono,
Y por eso son muy presuntuosas,

¡Ay de ti! Si las tratas con encono,
Pues tienen por su rumbo y su boato
A casi todo el público en su abono.

Goza el poder pagador, priva el ingrato,
Logra el adulador todo su pujo,
Se burla del prudente el insensato.

Y es hoy muy grande el pernicioso influjo
En nuestra sociedad desordenada
Del juego, de la crápula y del lujo.

Veo que anda la gente entusiasmada
Con la gran siembra del algodón ogaño.
Dios nos proteja así contrarrestada

La influencia será del grande daño
Que la producida la pasada lucha,
Y habrá prosperidad, si no me engaño.

Nuestro gobierno debe proceder con más empeño,
Si quiere que todo el público le responda
Que es la única forma de vivir tranquilo.

Y así este pobre país será más feliz,
Y se podrá olvidar los sinsabores pasados
Provocados por los gobernantes ambiciosos.

Dices que tienes confianza mucha
En que el trabajo nos hará felices,
Si la voz santa de la paz se escucha.

Espero así también lo que predices,
Y mucho sentiré que esta esperanza
Nos deje a todos con un palmo de narices.

Es necesario combatir la holganza
Difundiendo en los pueblos las verdades
De la laboriosa y útil enseñanza,

Y en ellos colocar autoridades
Que secunden la acción benefactora
Del gobierno, sin odios ni maldades.

Con esto y con la ayuda protectora
Al trabajo, vendrá la recompensa,
Crecerá nuestra fuerza productora

Que dará vida, a la región extensa
De tantos bosques y el fecundo suelo
Nos dará su riqueza. Así lo piensa

Tu amigo Victorino, cuyo anhelo
Es ver pronto a esta patria, engrandecida
Y libre del amargo desconsuelo
Que produce la lucha fratricida
Y que tantos dolores ya ha causado.

Areguá, 1924.

Abente y Lago, Victorino

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