poesiacastellana.es
Poetas: 1.685 - Poemas: 62.804 - Lecturas: 558.991.462
Abente y Lago, Victorino
España
Lecturas: 343

recomendar
EPÍSTOLA 1

Mi buen amigo: voy a complacerte.
Nada de nuevo en este pueblo ocurre
Que pueda, por lo bueno, grato serte.

Mi humilde vida de haragán me aburre,
Y en dónde hallar ocupación no veo,
Por más que mi magín busca y discurre.

A veces pienso y conveniente creo
Acudir a la red de la influencia
Y probar si pesco algún empleo;

Pero siento invencible resistencia
Para tratar con el lisonjero modo
A los hombres que están en la eminencia;

Aunque me consta y sé que el acomodo
Del que sabe pedir, en eso estriba
Y con la lisonja obtiene todo;

por eso no me gustan los de arriba
Y jamás me valdré de medios tales
Para ocupar un puesto mientras viva.

Que otros gocen prebendas oficiales,
En tanto que por falta de civismo
Se vayan agravando nuestros males,

Y a causa del despótico egoísmo
Nuestro crédito esté muy rebajado
Y el adelato general, lo mismo.

En fin, no sé qué hacer; desocupado
Me encuentro, como bola sin manija,
Dando vueltas del uno al otro lado,

Y buscando un negocio que me exija
Muy poco capital, trabajo poco,
Y me produzca renta buena y fija.

Pero creo que en esto me equivoco,
Por estas sinecuras se desvela
Con razón todo el mundo y vuelve loco.

Todos maestros son de alta escuela
Y, con vista de lince y previsora
Penetración, el que no corre, vuela.

O te diré más bien, que es como ahora
Reformar esa frase se pretende:
Aquel que aquí no vuela, se evapora.

El gobierno va como lo entiende
Mi humilde parecer, más adelante
Veremos si una buena marcha emprende.

Con tino y honradez, siempre constante
En el ancho camino del progreso,
Dios quiera que un espíritu anhelante

Del bien de la Nación, pueda hacer eso
Y anular la ambición vil e insolente
Que nuestro desarrollo tiene opreso.

Algunos me dijeron que se siente
Bastante malestar y anda la crítica
Por aquí y por allá, metiendo el diente;

Pero yo, en esta prédica raquítica,
No veo nada claro y valedero;
En fin, estas cosas de política,

En el orden social, por lo que infiero
De lo que pasa y veo, me parece
Que mucho hay de falso y poco valedero;

La vanidad aumenta, el lujo crece,
El fervor religioso disminuye,
Y el amor al trabajo desaparece.

Y cuando en los espíritus concluye
O muere el sentimiento religioso,
Pronto el cuerpo social se prostituye.

Acabaré, no quiero ser cargoso,
Tratando de un asunto que se aparta
De tu interés, si Dios me da reposo
Trataré de otra cosa en otra carta.

Areguá, 1924.

Abente y Lago, Victorino

Subir