Fuente: http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-10-30/gimferrer-no-en-mis-dias-poesia_1281778/

No se preocupe, seguramente no habrá comprendido el poemario, pero es normal. Lo importante es que le haya interesado”. Así comienza la entrevista con Pere Gimferrer en el Hotel de las Letras de Madrid; en estos días de promoción, el poeta y académico catalán ha repetido en más de una ocasión la incomprensión de sus poemas

“lo más normal es que los lectores no comprendan mis poemas a causa de la concesión por parte de los poemas mismos a la introducción de citas, tiempos, filosofías absolutamente distintas”, sostiene el escritor, para quien la poesía es, ante todo, “un artefacto estético”, donde todo puede tener cabida, “desde la cultura popular hasta las manifestaciones más elevadas”.
Juan Ramón Jiménez, T. S. Eliot, Góngora, Faulkner, Lorca, pero también el Pecos Bill de Edward J. O. Relly, Rossellini, Manckiewicz, Edgar Neville, Orson Welles e, incluso, Nosferatu; todos ellos aparecen explícita o implícitamente en los poemas reunidos en 'No en mis días', verso que Gimferrer rescata del 'Tesoro de la lengua castellana o española' de Sebastián de Covarrubias. Una poesía sin concesiones al entendimiento, una poesía entendida como zona de pluralidad de la que difícilmente se percibe el sentido, una poesía que escapa de la comprensión lógica, inscribiéndose en la tradición que va de Eliot a Octavio Paz, pasando por Pound.
“Este tipo de poesía es casi lo único que me estimula escribir”, sostiene Gimferrer, que, poco después, confesará, como si quisiera matizar la aseveración sobre la ininteligibilidad de su poesía, que no quiere llegar al extremo que alcanzó Joyce con el 'Finnegans Wake', “la mejor obra del autor irlandés”. Sabe que para su poética “ya no es posible el retorno”, pues “ya no hay marcha atrás en mi concepción de la poesía”, una concepción que, sin embargo, no excluye el poder de la poesía es su aspecto pragmático: “lo esencial es que mi poesía interese, independientemente de si se comprende o no. No importa que el lector no perciba el sentido, lo esencial es que los poemas susciten interés”.
Ni esperanza ni miedo
Si bien algunos han definido 'No en mis días' como su poemario más pesimista, Gimferrer no parece estar de acuerdo: “Yo no puedo afirmar que sea el más pesimista, hay poemarios bastante pesimistas, pero están lejos en el tiempo. Hay que pensar que he escrito muchos libros”. Allá donde percibimos pesimismo, Gimferrer encuentra un equilibrio estoico: 'Nec spe nec metu, ni esperanza ni miedo', dicta uno de sus poemas, ¿no es acaso desalentador? “Esto es bueno. Si no tienes esperanza, pero tampoco miedo, estás en un estado de equilibrio. No tengo convicción alguna acerca de la existencia o no de un sentido de trascendencia, yo me sitúo más en un estado de ecuanimidad, en la línea más que conocida de los estoicos como Epicteto o Marco Aurelio. Creo que su perspectiva ofrece una inteligente manera de poder observar una moral para la vida. El estoicismo dice algo sobre la vida”.

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