Huellas de Lourdes

Fuente: laprensa.com

Regreso hoy de donde me fui un día”, tal vez sean los orígenes, la poesía donde Lourdes Chamorro César se desdobla en una mujer apasionada, nostálgica, amorosa y tierna cuando contempla el mar, la sonrisa de sus nietos o el gesto afectuoso de su esposo.

De esa poesía surge Con mis pies descalzos , un canto que se fragmenta y que ha tenido su eco en 30 años de exilio, lugares donde se alimentan estos versos. “Los poemas fueron hechos en mis años de exilio, a veces con un poco de biografía, otros con el alimento de la realidad”, dice la poeta.

 

 

Romance a lo largo del poemario que se extiende al mar. “Soy marina, me encanta la arena, ver la playa, caminar en ella, voy descalza como una mujer sencilla, con los pies en la tierra”, así soy, como mi poesía hecha de las cosas sencillas”, expone.

 

No obstante el poeta Max L. Lacayo dice que en la escritura de Chamorro “vemos el poder y la versatilidad de su pluma” o “la representación instintiva de los planos literarios y sus matices; el entendimiento que ella exhibe sobre la relación entre el estilo y la figura; la expresión de la inocencia, en cuanto a lo que comunica intrínsecamente, expresando de manera cuasi perfecta sentimientos y creencias”

Con mis pies descalzos será presentado por Julio Valle-Castillo en el Instituto de Cultura Hispánica, mañana a las 6:30 p.m. Entrada gratis.
“Entre palabras llanas, siempre escoge la mejor, provocando el abrazo entre los sentidos y el intelecto; logrando estimular la imaginación de manera indiscriminada”. Max L. Lacayo
“Lourdes desnuda su espíritu a través de la palabra inmensa y profunda, de letra alegre y seductiva. Con su pluma abrasadora y vigorosa atrapa retazos de su vida y del tiempo”. Cristiana Chamorro

Y agrega quizás el atavío que más sobresale entre cada verso: es “un desafío a la soledad, tampoco niega la condición necesaria de la misma”
Para el escritor Julio Valle-Castillo su poesía “se descalza para sentir que está hecha del mismo barro de su suelo. Se descalza para tener un contacto directo con la naturaleza: el agua, las raíces, el viento, el fuego”.

 

A la vez “como las antiguas mujeres, se descalza ante el trono del rey o del esposo, ella modernamente, rompe, invierte el acto de sumisión o de religión, en la libertad del canto para afianzarse sobre la tierra”, expone Valle-Castillo.

 

Chamorro César, granadina, dramaturga, define su balada como “una poesía de la añoranza”, la nostalgia que encuentra su cauce y se expande en las reflexiones más profundas de las cosas cotidianas, la familia, los instantes que no volverán, el sueño acariciado por una madre o el arrullo de un abrazo.