Laurencio Zambrano, Premio Nacional de Poesía

Fuente: http://www.ciudadccs.org.ve/

Está de moda en mis predios porque al morir nuestro querido jefe, ambos dejamos de beber 14 días y bastó que nos encontráramos en la entrega de su premio nacional de poesía bicentenario para volvernos a rascar. Al fragor de los primeros copetines después de unos largos 30 ó 40 años sin vernos, pero lo suficiente cerca a través de Cheo González y La Chicha (++), Edgar Queipo, Blas Perozo, Gabriel Jiménez Emán, César Seco y otros amigos comunes e incomunes

 

me dijo que si tuviera una tarjeta de presentación diría desde hacer un mandado hasta construir un edificio, y le dije que está contratado para construir el hogar del marido infiel, que recordando a Salvador Garmendia, será una gran cocina con cuartos y tarima para los músicos, empezando por él, que canta y cómo… “por esa puta costumbre de andar haciéndome el vivo, el que se las sabe todas y todas la ha vivido, el que tuvo mil amores llorando sobre su almohada, por esa puta costumbre al final no tengo nada…”

Estuvo en la guerrilla con el Flaco Prada y el bienamado camarita, Daniel Buitrago que me presentó Alvarito Montero, hace otro pocotón de años y solo recuerdo la risa y risa permanente que todavía me alegra en estos momentos de intenso dolor. Laurencio me echó un cuento que no puedo dejar de contar, de un viejito sabio, wayúu y hembrero, apellidado Amengual que anda en bicicleta por allá por La Guajira. No sólo con fármacos se consiguen erecciones, dice el sabio, hace falta la mala intención también. Y cuando habla de viagra no es el compuesto químico de efectos azulados, él fabrica su propio menjurje afrodisiaco, platanito de cují macerado en chirrinche, cocuy o cualquier licor de blanca estampa. Vale decir que el platanito de cují es el viagra de los burros.

Se define a sí mismo como “todólogo” y “todero”, además de, poeta y ensayista, tanguero, cantor y guitarrero, es analista político, conferencista y promotor cultural, instructor sociopolítico, artesano, metodólogo, documentalista, carpintero, proyectista, constructor y arquitecto empírico, escenógrafo, guionista y actor de teatro, cooperativista, ecologista, feminista, trotamundos, chamán urbano y hasta contrabandista. Tiene 50 años de militancia y ha participado en varios procesos revolucionarios del continente. Ha escrito numerosos poemas, ensayos y artículos publicados en antologías, revistas y periódicos nacionales e internacionales, es colaborador y árbitro de algunas revistas de filosofía y política. Él fue quien hizo publicar mi entrevista con Facundo Cabral en una revista norteamericana. Cree en la poesía, el chavismo y la putería.