Jorge Boccanera Premio Internacional Ramón López Velarde 2012

Fuente: pagina12.com.ar

El autor de Marimba y Polvo para morder fue reconocido con el Premio Internacional Ramón López Velarde 2012, una distinción otorgada por la Universidad Nacional Autónoma de Zacatecas.

Por Silvina Friera


Quemar palabras y revolver sus cenizas para extraer joyas posibles. El poeta que nació en Ingeniero White (Bahía Blanca) –quizá el lugar ideal para dejarse construir por lo diferente y explorar sin la ansiedad de llegar a puerto alguno– no retrocede en su empeño por hacer hablar al poema. Su poesía “no se parece a la de nadie”, afirmó nada menos que Juan Gelman en el prólogo de Marimba, una antología de Jorge Boccanera, reconocido recientemente con el Premio Internacional Ramón López Velarde 2012, una distinción a su trayectoria otorgada por la Universidad Nacional Autónoma de Zacatecas. “Cuando se habla de un premio se habla de un reconocimiento, y precisamente esta palabra, reconocer, que implica descubrir, repasar, adentrarse, remite al vínculo que me une a México y del que salí fortalecido”, dice el autor de Polvo para morder y Sordomuda, entre otros poemarios, a Página/12. “Viví en México entre 1976 y 1984, y si el exilio se vive en un doble registro –el estar aquí y ser allá–, en mi caso fue también un estar y ser en México, ya que mi formación como escritor y periodista se dio en revistas, periódicos y agencias de noticias mexicanas.”

En el marco del Festival Internacional de Poesía Ramón López Velarde, donde se realizaron varias jornadas dedicadas a desmontar su travesía poética, Bo-ccanera recibió este galardón a su trayectoria, que en ediciones anteriores obtuvieron el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal y el colombiano Juan Manuel Roca. El jurado destacó que el poeta argentino tiene “una obra de innegable calidad e influencia dentro de la moderna tradición poética latinoamericana”. Este reconocimiento llega justo cuando se están por cumplir treinta años de la publicación de su primer libro, Los espantapájaros suicidas (1973), y en un momento en que se acaban de reeditar varios de sus títulos más emblemáticos en Argentina, México, Italia y Costa Rica. “No es un dato menor que se dé bajo la advocación de López Velarde, el poeta de la zozobra en tono confidencial que veía riqueza en lo popular –y que escribió ‘tu barro suena a plata’ en ‘Suave Patria’–, con una poesía sutilmente mordaz, de furtivo erotismo entre los coletazos del modernismo y las imágenes osadas de la vanguardia”, plantea Boccanera. “Se me ocurre que si el pintor José Guadalupe Posada radiografía el esqueleto de cada uno, López Velarde ve en la sombra el luto de todas las cosas. Ubicado en una línea similar a la de nuestro Baldomero Fernández Moreno, López Velarde –uno de los iniciadores de la moderna poesía mexicana, lector fervoroso de Leopoldo Lugones– era a su vez una voz muy considerada por Borges.”

El poeta que integró el grupo El Ladrillo en los años ’70 –apadrinado por Olga Orozco– suele recordar que en una noche de 1975 Gelman, buscado y clandestino, golpeó a la puerta de una pensión de la calle Paraguay para conversar sobre poesía y política con los miembros del grupo: Vicente Muleiro, María del Carmen Colombo y Adrián Desiderato. La voz gelmaniana adquiere múltiples resonancias en los libros de Boccanera; su poesía brota del suelo semántico que abonaron Raúl González Tuñón, Roberto Arlt, Carlos de la Púa y Homero Manzi, entre otros referentes. “Hace ya varias décadas que nos vamos reconociendo con México; desde ya cada reencuentro implica un reconocerse con su gente, su devenir, su cultura, los afectos de siempre y para siempre”, subraya el autor de “Palma Real”, que obtuvo el premio de Poesía Casa de América de España 2008, cuyos textos han sido musicalizados por Mercedes Sosa, Alejandro del Prado, Litto Nebbia, Silvio Rodríguez y Raúl Carnota. El oficio de este poeta, que suele afirmar que lo que escribe “se lo está marcando a fuego en el cuerpo”, es “recibir eso que vive de anunciarse”, “ser la rama de aquello que no se posa nunca”, como lo dijo en uno de sus poemas. Boccanera anda por la vida consciente de que carga un collar de preguntas. Y sumando premios, reconocimientos, reediciones de su obra, intensidades y sorpresas varias. Nada mejor que la palabra de Gelman para bosquejar el porvenir de este poeta de “tono nuevo, diáfano, bronco, incandescente que agranda la voz de la lengua castellana y que está destinado a abrir camino y a perdurar”.