La poesía enaltece la realidad' - España

Fuente. http://www.elmundo.es/cultura/2015/03/18/55088363ca474124588b456e.html

Escribir fuera de sí. No aceptar jamás lo irremediable. Buscar en las palabras lo que no se sabe de la vida, lo que ocultan éstas en su danza. Armar de sentido el mundo desarbolándolo de nuevo hasta alcanzar su razón primera. José Manuel Caballero Bonald emprendió hace tres años esa expedición.

Buscaba eso que de lo real no se ve, lo nunca evidente, las fuerzas feroces que dentro de un hombre habitan y nombran las cosas de otro modo fijando el mundo con más fuerza.

Así fue armando 'Desaprendizajes', su nuevo libro de poemas, a los 88 años. Lo publica Seix Barral. Y tiene algo de revelación y de extrañamiento. Una crítica feroz al presente y un bálsamo necesario del idioma. "Me asombra, con lo viejo que soy, el poder sacar aún energías de mis últimos arrestos para denunciar y condenar todo lo que no me gusta de aquello que me rodea. Es una forma de defensa. No tengo ya edad para la poesía, pero aquí estoy. La poesía requiere unos apasionamientos que los viejos no solemos encontrar. Aunque sospecho que una cierta rebeldía me mantiene en pie".

Los 91 poemas de 'Desaprendizaje' están fuera de todo canon. Lejos de las corrientes dominantes de la poesía. La travesía de Caballero Bonald en estos textos no requiere más compañeros de viaje que los de aquella tradición dispersa a la que aquí rinde homenaje: Empédocles, Góngora, Quevedo, Mallarmé, Carrillo de Sotomayor, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Lorca, Luis Cernuda, Octavio Paz, Onetti, Walter Benjamin... El eco de todos ellos va pespunteando muchos de los poemas.

- Pero en estas páginas también hay un recuento de sus rechazos.

- Así es. Hay varios poemas donde arremeto contra los sumisos, los obedientes y gregarios, personajes muy frecuentes en la vida cotidiana de este país. Por los poemas desfilan personajes a los que detesto y que me ofenden con sus actitudes. A veces, esta ira mía se presenta canalizada desde un tono paródico, irónico, de crítica de la cultura y de la vida contemporánea, de la que me defiendo a través de la palabra. Hay demasiadas fealdades, desgarros y deterioros políticos que devastan la sociedad.

Ha escrito este libro rompiendo las costuras de su propia poesía, pero sin perder la coherencia de su escritura. La disposición tipográfica de los poemas en prosa viene de libros suyos memorables y necesarios, 'Laberinto de fortuna' y 'Descrédito del héroe'. "Los releí hace un par de años y me pareció que podría seguir buscando en esa senda una expresión nueva que me permitiera expresar las cosas que quería decir, distanciándome de las modas actuales. El sencillismo y la poesía directa u obvia no la entiendo. Soy un simbolista y un surrealista mezclado con un romántico", explica.

- ¿Qué es desaprender?

- Olvidar lo aprendido para volverlo a aprender de otra manera. Desaprender es un verbo duro, algo insultante, pero he querido aquí desaprender con el lector lo consabido, aquellas cosas que están en la conciencia de una forma deficiente, para volver a entenderlas de una manera nueva y distinta.

El pulso alucinado y alucinatorio que impulsaba el penúltimo libro de Caballero Bonald, 'Entreguerras' (2012), tiene ahora su extensión más arriesgada. El Premio Cervantes 2012 lanza aquí las palabras más lejos que la vida. Y las saca de quicio. Y las ensancha. Y las disloca. Y las revive. "Nunca se aprende a escribir poesía, pero creo que ahora rozo un cierto vértigo del abismo. Y eso me inquieta, pues llegar ahí te puede acercar a la locura. La palabra iluminadora, que te salva, trae consigo un temor. Cada vez le doy más vueltas a la senda iluminativa de los místicos".

En cualquier caso, este no es un libro jeroglífico. Al final, la oscuridad alcanza claridades inéditas y todo adquiere un orden nuevo, severo, pero también con vetas de ironía. La fuerza lírica de estos versos no está en la derrota: "Pero tampoco en la victoria. Hay un poema que se titula 'Ay de aquel que no olvida sus victorias'. Aunque sí, es un conjunto de poemas enérgico, con una libertad de acción donde he tratado de objetivar y verbalizar una serie de pensamientos que no me dejan vivir tranquilo y que se canalizan a través de la palabra. Creo que la poesía enaltece el valor de la realidad".

Atento y en estado de alerta, Caballero Bonald ya trabaja en otro libro. Esta vez retratos en prosa de gentes que ha conocido. Y atiende a lo inmediato con una audacia de quien está en la vida vigilante: "Me alarma lo que pueda ocurrir en este país. Si fuera joven estaría viviendo en otro sitio, seguro. Aquí van a suceder cosas en los próximos meses que determinarán nuestro futuro. El fenómeno de Podemos, al que me siento cercano en algunos postulados como su vertiente anticapitalista, tiene aún muchas cosas que aprender y sedimentar por si algún día pueden gobernar... Respecto a los poetas, filósofos y profesores que están en el candelero de la vida política actual, espero que consigan que la tradición del neofranquismo desaparezca de una vez. Que ayuden a que llegue una derecha dialogante y civilizada".

A los 88 años, Caballero Bonald, náufrago por dos veces, bebedor de oloroso Sibarita, sabio del cante jondo, incombustible y vitalísimo, escribe cosas así: "Todo es superfluo menos la regulación secreta del lenguaje". Y en eso estamos.
INMACULADA COBO