Entrevista a Orietta Lozano - Colombia

Fuente: http://www.eldiario.com.co/seccion/ENFOKADOS/entrevista-a-orietta-lozano1409.html

 

En qué se inspira Orietta Lozano para escribir sus poemas?

- Parece fácil, pero es de las preguntas más difíciles para mí. Yo pienso que el poeta vive casi que en un estado alerta, ensoñado o, al contrario, en un estado permanente de ensoñación, pero muy atento a lo que ve, a lo que escucha, lo que sueña y lo que recuerda.

 

-¿Cómo llegaste al mundo de la poesía?
- Fue un acto solitario que se dio gracias a un regalo muy fortuito que me hizo una hermana, un diario. "El más solo es que el lleva un diario", decía Kafka, y fue con ese diario con el que me acerqué a la escritura. Incluso, ahora, tengo cantidades de diarios, pues me parece que representan el momento más íntimo, la conversación con uno mismo.

-¿Que se necesita para ser poeta?
- Tener la pasión y escoger la opción de la literatura como una forma de vida. Además, como dice Lorca, "la poesía está en la calle", y creo que todos llevamos un poco de ella; lo importante es sostenerla, hacer como un muro de resistencia escribiendo siempre.

-¿Se puede vivir de la poesía?
- No. Nunca se ha podido, y menos mal, no soy de las que piensa que el escribir te va a sostener económicamente. Yo voy al papel, a la escritura, independientemente de cualquier resultado, es decir, necesito escribir. El resto ni lo pienso, ni lo reflexiono, ni me interesa.

-¿Cuáles son sus poetas de cabecera?
- César Vallejo es mi padre, mi hermano, mi hijo. Odysséas Elytis es alguien a quién también releo siempre. Pizarnik y Olga Orozco también... el listado es grande. Ellos son como mi diccionario, recurro mucho a ellos.

-¿Cómo ve el panorama de la poesía en Colombia?
- Ahorita estoy viviendo en Texas y estoy releyendo muchísimo a los poetas que leí, la verdad no sé, pero creo que hay un movimiento grande y bueno en el país. En Cali no tanto, ha sido una paradoja porque es todo lo contrario, las personas mayores son las que están llevando ahora la guía de la poesía en Cali. Es complejo hablar de Cali. No veo a mucha gente joven escribiendo, y no sé por qué. Es extrañísimo.

-¿Se puede pensar en una transformación social a través de la poesía?
- A la vez que soñaría que sí, pienso que no, que de todos modos este mundo es bárbaro, la penúltima barbarie todos los días la estamos viviendo. Soy muy escéptica al pensar que la poesía nos salvará y nos llevará a la gloria. Soñaría que sí, pero no. Aunque a veces me equivoco y me contradigo.

-Su poesía, como usted misma la describe, es un tanto oscura, triste. ¿Se necesita llegar a un estado de dolor, de sufrimiento, de sensibilidad específico para lograr escribir poesía?
- Yo hasta hace unos años no solo lo pensaba, lo sentía, lo sufría, era como ese dolor perpetuo que uno busca para poder escribir más hondo o más oscuro, que es lo que me gusta a mí en la poesía. Es mi inclinación. Aunque tengo un señalamiento por ahí de poeta erótica que no se por qué. Solo escribí un poema de ese tipo, son extraños esos señalamientos tan a priori. En fin, pero también se puede escribir en calma, la serenidad se va buscando. Ya de pronto esa cosa pasional, ese ímpetu, ese galopar a contra corriente seguiré buscándolo, pero tal vez ya más calmadamente.

-¿Cuál ha sido, de todos los poemas que ha escrito, el que más le ha gustado, el que más la ha marcado?
- Me ha marcado uno que no me gusta, "La Amante", porque fue precisamente con ese que surgió el señalamiento de poeta erótica, entonces yo decía, la gente no lee y simplemente escuchan y repiten. Fue el único poema con esa fuerza pasional, de amor, lo escribí muy joven además, pero con ése poema venían en el libro 70 más. Entre otras cosas muy oscuros, ahora los leo y me parecen muy dolorosos. Pero la gente solo vio el erótico y por él me gane 'la fama'. Y así como me ha marcado este por desamor, por amor recuerdo el libro "El vampiro esperado". Creo que allí están los poemas que más quiero.

Pertenece a la nueva generación de poetas colombianos. Fue directora de la Biblioteca del Centenario de la ciudad de Cali. Ganadora del Premio Nacional de Poesía en 1986 y del concurso a Mejor Poema Erótico Colombiano. Hace dos años vive en Texas, Estados Unidos.
De sus versos oscuros y dolorosos cada vez queda menos y de su señalamiento como poeta erótica solo un poema es testigo.
Por: Julián Velásquez