Fuente: http://letralia.com/entrevistas/2016/10/30/jose-enrique-garcia-oquendo-mi-poesia-es-sumamente-revolucionaria-y-queer/

José Enrique García Oquendo (Puerto Rico, 1985) es egresado de la Universidad de Puerto Rico, donde se formó en trabajo social. José Enrique es también conocido como Manuela La Roja por ser oriundo del residencial Manuel A. Pérez, un conocido residencial público de la capital de Puerto Rico. García Oquendo ha publicado recientemente su primer libro.

En Transversándome (Puerto Rico, La Casa Editora de Puerto Rico, 2016) compila sus textos y pretextos a manera de relato-poético autobiográfico. Son microhistorias, poemas y ensayos que delatan su vida, pero también su proceso de sanación, de liberación personal dentro del marco de su compromiso social y político con su comunidad de origen, su comunidad de lucha e identidad de género, su comunidad universitaria y su país, Puerto Rico. Manuela, la Dama Roja, es y ha sido lucha toda y toda una vida de valor y sacrificio, de resistencia. He tenido el grato placer de conocerle junto a su querida madre, igual de luchadora que Manuela, y de intercambiar unas preguntas con él, cuyas respuestas comparto con vosotros.

Con Transversándome logré poner en relieve algo novel para mí que es una autobiografía que dialoga con mis poemas.
—Acabas de sacar tu primer libro de pretextos o de ganas genuinas de escribir desde que tienes uso y deseos de hacerlo. No te los sacas de las mangas, son resultado de un ir dejando por escrito tu propio desarrollo humano y profesional. Compilados todos esos textos o pretextos de vida en uno, son Transversándome. ¿De qué tratas en Transversándome? ¿Cómo insertas tu trabajo creativo como trabajador social con tu desarrollo humano y creativo-literario?

—Desde los 23 o 24 años me había propuesto escribir un libro. Pensé en algún momento que sería de temáticas político-teóricas, tipo ensayos. Pero cuando me encontraba creando un texto de políticas sexuales en Puerto Rico, llega a mí esta misa de crear lo que es hoy Transversándome e interrumpe mi proceso creativo del otro texto y, simplemente, nace en una catarsis. Con Transversándome logré poner en relieve algo novel para mí que es una autobiografía que dialoga con mis poemas y se convierte así en un psicoanálisis poético, en donde atrevidamente soy analista, análisis y analizado. Se darán cuenta, al leer, de que el texto es parte de un trabajo de sanación y que utilizo mis conocimientos en trabajo social, porque notarán que el libro bien se puede dividir entre el niño José, el preadolescente, el adolescente, el joven y el adulto joven, plasmando así las teorías de desarrollo como parte de la estructura literaria del texto.

—El título del texto responde a tu etapa de estudiante graduado de trabajo social en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. ¿Por qué titular tu conjunto de relatos de vida con la que es tu etapa más reciente de vida? ¿Qué tiene de particular esa etapa en la formación del contenido de todo el trabajo creativo realizado que la lleva a imponerse sobre el título de toda la obra? ¿Cómo se fue integrando este proyecto de creación literaria con tu militancia político-ideológica dentro de la universidad? ¿Cómo integras tu experiencia de vida en tu propio quehacer creativo hoy en Puerto Rico?

—Transversándome es más que una etapa de vida, es una manera de analizar la vida, es un mapa a seguir para poderte analizar a ti mismo o a ti misma desde la subjetividad creativa y parte de un planteamiento de educación popular y de una política de participación democrática. Porque es muy fácil hablar de estas cosas en el abstracto, pero plantear que las personas que venimos de caseríos, que los marginados y las marginadas podamos escribir nuestra propia vida, es hacer política de base, participativa y democrática. Es por eso que me gustaría desarrollar unas técnicas terapéuticas o guías para que las personas pobres puedan aprender a desarrollar ese mapa de su vida, puedan todos y todas transversarse.

—Si comparas entre sí las primeras cuatro partes en que divides Transversándome, ¿qué diferencias observas en tu propio trabajo creativo? ¿Qué es aquello que fuiste aprendiendo dentro del proceso creativo de dar forma y contenido a un proyecto creativo?

—Fui en eso metódico. Empecé a ver desde qué años guardaba mis poemas y qué documentos tenía de esos años que fundamentaran mis recuerdos. Desde pequeño mi madre me enseñó a guardar mis cosas y hacer una carpeta personal. Así que acudía a ella para corroborar, correlacionar y plasmar información en mi texto. Igual tomé unas páginas en blanco y comencé a ver cómo me llamaron en mis distintas etapas. Por ejemplo, cuando niño me llamaban en mi comunidad Bebo. Así que en el primer capítulo desarrollo la historia de Bebo como si fuese un personaje y esto me ayudó a desvincularme un poco emocionalmente para poder escribir. En el segundo, pues, José Oquendo, porque así me llamaban en la escuela intermedia, en el tercer capítulo José Enrique, porque así me llamaban en la Iglesia, y por último la historia de José Manuela.

—José, ¿cómo visualizas tu trabajo creativo de carácter literario con el de tu núcleo generacional de escritores en Puerto Rico?

—Me parece que mi trabajo literario es novel en su estructura literaria, bastante queer en su estructura, contenido y estética. Cuando me decidí a que fuese una autobiografía con poesía, empecé a hacer una búsqueda exhaustiva para ver quién había escrito algo parecido y me topé con un texto de Gabriel García Márquez; resultó que no fue lo mismo, pero me asusté. Igual me tropecé con muchas novelas autobiográficas, pero ninguno de los textos eran autobiografía y poesía. Mucho menos desde el caserío, desde la izquierda y desde lo trans-queer-feminista.

Me considero un autor gay de caserío, transgénero, comunista e independentista. Pero sobre todo un autor humanista.
—¿Cómo concibes la recepción a tu trabajo creativo dentro de Puerto Rico, y la de tus pares, bien sean escritores de poesía o microcuentos o microhistorias o no?

—Bueno, debido a que tengo una gran cantidad de hermosas amistades, unos grandes seguidores y seguidoras tanto en lo político, en el activismo, en lo profesional, en lo teórico, el texto ha sido acogido. Ya para estas fechas voy por la segunda edición y la segunda tirada casi agotada. Pero eso sí, las presentaciones del libro han sido de poca asistencia. El porqué, no sé. Solamente en la primera presentación la asistencia rondó por las treinta o cuarenta personas.

—Sé que eres de San Juan, Puerto Rico. ¿Te consideras un autor puertorriqueño o no? O, más bien, un autor de poesía y microcuentos o microhistorias, sea esta puertorriqueña o no. ¿Por qué?

—Me considero un autor gay de caserío, transgénero, comunista e independentista. Pero sobre todo un autor humanista.

—¿Cómo integras tu identidad étnica y tu ideología política con o en tu trabajo creativo literario?

—Bueno, Transversándome recopila poesía muy profunda que trata el tema de la borinqueñidad, de las luchas sociales y en fin, mi poesía es política en todo el sentido de la palabra. Hasta la más sentimental, hasta la más erótica es sumamente revolucionaria y queer.

Dentro de las metas que tengo para antes de mis cuarenta años está publicar un libro de la historia del movimiento LGBTTIQ o de políticas sexuales de Puerto Rico.
—Tu trabajo creativo literario no se inicia recientemente. Sin embargo, has dedicado una parte de tu paso por la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, a la militancia o al activismo estudiantil. ¿Cómo relacionas tu paso por la universidad, tu formación en trabajo social y el desarrollo de tu trabajo creativo literario con tu lectura particular de la vida y tu propio quehacer diario hoy?

—Me dedico a vivir la vida con la libertad más plena posible. Llega un momento en que uno se hace en praxis lo que predica y ya yo llegué a ese nivel en que quiero que mi vida sea tan libre como tan libre quiero que sea mi patria, como tan libre quiero que sea el mundo, como tan libre quiero que sea la humanidad y la vida. Y le doy mil gracias a la vida que me permitió participar de los movimientos estudiantiles no tan sólo desde la universidad sino que desde escuela elemental. Y sin lugar a dudas, la profesión que estudié, el trabajo social, siempre me fue de ayuda para mantener mi lado humano sensible y empático.

—¿Qué otros proyectos creativo-literarios tienes pendientes?

—Dentro de las metas que tengo para antes de mis cuarenta años está publicar un libro de la historia del movimiento LGBTTIQ o de políticas sexuales de Puerto Rico. Además, escribir más narrativa y poemas. He pensado mucho en un cuento y me viene un título así como “El guante negro”.
Wilkins Román Samot
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