María Ovelar: "La poesía es el arte de aflorar lo indecible"

Fuente. https://www.20minutos.es/noticia/4970470/0/maria-ovelar-la-poesia-es-el-arte-de-aflorar-lo-indecible/ La escritora alicantina publica su primer poemario, 'Las Oceánicas' (Valparaíso Ediciones, 2021), un viaje iniciático lleno de ecos marinos. Las Oceánicas de María Ovelar (1982) proceden de las aguas primordiales y a ellas regresan en un eterno retorno de vida, muerte y renacimiento. Los cantos y lamentos sumergidos en el fondo del mar trascienden a través de sus versos, más allá de la caverna. "Nacemos de mujer, escribió la poeta y ensayista Adrienne Rich, bañados en líquido amniótico", cuenta la autora a 20minutos. "En muchas tradiciones, como la del hinduismo védico, el agua es el origen primordial, pero también el fin. Y así lo fue también para tantas mujeres a las que he leído. Safo, Virginia Woolf o Alfonsina Storni escogieron el agua para dar fin a su vida, empezando y terminando en ese elemento". Las Oceánicas de María Ovelar recorren esa espiral por la que, como señala la poeta Olga Novo en el prólogo, ecos de brujas, hadas, náyades y otras diosas marginales retumban indefinidamente. Arquetipos mitológicos cuyas moralejas se inscriben en nuestra memoria colectiva como literatura legislativa y que este poemario, a modo de conjuro, nos invita a desaprender. La yo poeta transita, viaja desde el dolor hasta la alegría, desde la oscuridad hasta la luz: su recorrido es anabático. Se empodera y descubre a través de la palabra su magia interior. Muchas mujeres hemos sufrido violencia, acoso, relaciones tóxicas o algo peor. Hay mucho de eso en los poemas: algunos boquean, alzan la voz, forcejean buscando la redención. La poesía es el arte de aflorar lo indecible, como lo es también del perdón", comparte Ovelar. El poemario se divide en cinco partes: No me llames musa, La soledad es un país al que viajar, Eterno Retorno, Huye de la palabra y El sonido del (des)amor. Cinco paradas de un viaje interior para huir, como apunta Novo, "de la estructura de un panteón, construyendo periferias amorosas contra daños milenarios". La afonía de las sirenas se quiebra en este poemario. Una grieta dolorosa por la que se filtra la luz de la conciencia. "Todos aquellos que me ven y me tocan, me desdibujan, todos aquellos que me escuchan, me silencian. Pronuncian mi nombre para olvidarlo, tocan mis muslos para borrarlos. Todos aquellos que me hablan no me oyen. Ni yo a ellos", escribe Ovelar en el poema Me desdibujan. Olga Novo, en esa "carta celebratoria" que es el prólogo, la tranquiliza: "Has conocido una temporada en el infierno, has visto de frente la noche del poema, pero existe una fisura en la palabra por donde ves que sí, que hay alguien en tu jardín". Un viaje lírico por las líneas del tiempo en el que la propia poeta muta a oceánica, después de que una avispa de mar "la besara en la nalga" cuando estaba posando en el agua para la foto de la cubierta. MARISA FATÁS