Un pintor visto por un poeta

Fuente: https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/centenario-quijote/abci-pintor-visto-poeta-202111231836_noticia.html Gregorio Prieto y Pascual A. Beño, protagonistas de 'Mi amistad con Gregorio Prieto'. Cuando murió, en 2008, en Sevilla, Pascual-Antonio Beño, maestro y poeta, había dejado buena parte de su obra inédita: poemas, novelas, teatro y el manuscrito del libro que ahora se publica en Almud ediciones sobre su relación con Gregorio Prieto. Beño y el pintor Gregorio Prieto se habían conocido en 1960. El primero tenía entonces 28 años, ejercía como maestro de escuela en un pueblo manchego (Argamasilla de Alba) y era todavía un autor inédito. Prieto, por su parte, tenía entonces 63 años y era ya un pintor consagrado, conocido por su amistad con algunos miembros de la Generación del 27, tales como Lorca, Alberti, Cernuda, Aleixandre… La relación entre Beño y Prieto, apasionada al principio, atravesaría diversas crisis, pero perduró hasta el final de la vida del pintor en 1992. Pascual Antonio Beño relata en este libro no sólo anécdotas de su relación con Prieto, sino también diversos aspectos interesantes de la vida de éste, como su labor en defensa de los molinos de viento, los actos que promovió para desagraviar a Cervantes, las dificultades que tuvo con algún gobernador y otros asuntos más personales sobre su vida amorosa, sus mitos, iconos y fetiches, sus narcisismos, sus egoísmos, pero también su genialidad como artista y la fascinación que le provocaba su obra. También nos habla de su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de san Fernando; y de la constitución de su Casa-Museo y su Fundación en Valdepeñas. La edición de este libro ha corrido a cargo del también escritor Pedro Menchén, que fue alumno de Beño durante su infancia en Argamasilla de Alba y posteriormente amigo y confidente suyo. Menchén conoció también a Gregorio Prieto en su estudio de Madrid, en los años 70. Nadie mejor que él, por tanto, para introducirnos en la vida de ambos hombres. A él debemos la edición de este libro, el prólogo y las numerosas notas a pie de página con importante información extra sobre la relación que les unió. En su introducción al libro apunta Menchén: «Entre Beño y Prieto había algunas cosas en común: ambos eran manchegos, nacidos en pueblos muy similares, que casi podríamos considerar 'ciudades', de la provincia de Ciudad Real, en el seno de sendas familias de clase media. Los dos se trasladaron a Madrid siendo todavía niños, Prieto con siete años y Beño con ocho; el padre de Prieto era propietario de un bazar y el de Beño de una ferretería. Ambos se quedaron huérfanos bastante jóvenes: Prieto perdió a su madre cuando tenía sólo dos años y Beño a su padre cuando tenía trece. Los dos eran también creadores, aunque manejaban materiales distintos: uno los colores y el otro las palabras; y los dos, en fin, eran homosexuales, por lo que pertenecían a una misma minoría proscrita y marginada de la sociedad. Si bien el pintor no se inhibía demasiado a la hora de manifestar su tendencia sexual (que era muy obvia, además, por su amaneramiento), el poeta, que no era afeminado, optó por ocultarla, haciéndose pasar por heterosexual. Pero ahí se acaban todas las semejanzas entre ambos». Dos vidas que se cruzaron y cuyo relato conforma un libro importante, creemos, para conocer mejor a dos artistas, ya fallecidos, de nuestra tierra, y también para desvelar algunas pistas sobre el mundo del arte y la creación literaria en la segunda mitad del siglo XX. Daniel Aranda Pascual-Antonio Beño Mi amistad con Gregorio Prieto Almud ediciones de Castilla-La Mancha; 2021; 136 pags.; 15 € www.editorialalmudclm.es/web ABC