La obra póstuma de Joan Margarit y otros libros de la semana

Fuente: https://elpais.com/babelia/2021-07-23/la-obra-postuma-de-joan-margarit-y-otros-libros-de-la-semana.html Los críticos de ‘Babelia’ reseñan, además de la última publicación del poeta catalán, las de Isabel Wilkerson, Jesús Ruiz Mantilla, Wilkie Collins, Pablo Sánchez, Rafael Saravia, Marta Marín-Dòmine y Grey Trash. Publicado en edición bilingüe, el libro póstumo de Joan Margarit vuelve a indagar en los grandes temas del autor, del desamparo a la memoria personal y colectiva. El poema que da título al último libro de Joan Margarit aparece encabezado por unos versos de Yeats (“Ni temor ni esperanza asisten / a un animal moribundo”), de los que también se valdría Philip Roth para bautizar una de sus novelas de senectud. No obstante, pese a su asumida naturaleza epilogal, Animal de bosque nos presenta a un individuo “misteriosamente feliz”. En efecto, resultan admirables la serenidad expresiva y la altivez estoica con las que un veterano de derrotas vitales afronta la prospección de la propia muerte. El autor que hace 20 años entonó un estremecedor réquiem por su hija Joana nos habla aquí sin tapujos de la enfermedad (“Debilitado / por una quimio que no me ha podido / curar este linfoma”), pero sortea hábilmente la tentación del patetismo autocompasivo. Y es que el balance de Animal de bosque está recorrido por una soterrada celebración de la existencia, en la que se dan cita conquistas momentáneas y cicatrices duraderas. Podríamos referirnos a la tersura biográfica y a la confidencia emotiva que transmiten los textos de Margarit echando mano de los variopintos pactos de lectura que postulan los teóricos de la autobiografía, o de las distintas modalidades autoficcionales que tratan de deslindar a la persona del personaje. Sin embargo, ante la desnudez esencial de esta poesía, da la impresión de que recurrir a ese arsenal crítico equivaldría a profanar un santuario. Más allá de la pudorosa técnica del correlato (véase la dedicatoria inicial: “A Mariona Ribalta, la Raquel de toda mi obra”), todos los indicios nos autorizan a identificar al enunciador con el sujeto que asiste al desfile de la memoria y que apura el tiempo que le queda sobrellevando la añoranza. En consecuencia, el memento mori se encuentra filtrado a través de los motivos predilectos de Margarit: la atención al paisaje, los puentes entre la memoria personal y la memoria colectiva, la intemperie sentimental o la cultura como lenitivo ante la crudeza de la realidad. LUIS BAGUÉ QUÍLEZ