“Poder provocar un sentimiento con tu poesía es una inmensa alegría”

Fuente: https://www.laopiniondezamora.es/zamora-ciudad/2020/11/02/provocar-sentimiento-poesia-inmensa-alegria-22144150.html Suma ya su quinto libro de poemas con la alegría añadida, además, de que desde México le acaban de confirmar que publicarán una de sus anteriores obras, “Memoria de la carne”. Confiesa que ha sido un camino largo —de más de tres años de pruebas y lecturas al otro lado del Atlántico— y por eso está más orgullosa aún si cabe por llegar a publicar en otro país. Más reciente y más cerca tiene la presentación de “Lo que ocupan los muertos”, que ya suma buenas críticas tras solo unos meses de su publicación. –¿Qué se recoge en su último libro de poemas? –Es mi quinta obra y estoy muy contenta con el resultado. El tema principal es la muerte y lo que supone para todos nosotros. También se analiza de algún modo cómo evitamos hablar de ella aunque, inevitablemente, forma parte de la vida de todos nosotros. Claro que es duro, pero es así. Sigue siendo un tema tabú que hay que tocar cuanto antes, porque así el sufrimiento, cuando llegue el momento, tanto si le toca a un familiar cercano como si es nuestra propia muerte, será mucho más llevadero todo. –Con la poesía, ¿es más sencillo expresar este tipo de sentimientos tan duros y complicados? –Seguramente sí, pero dependerá de la persona. En mi caso personal sí me resulta más fácil expresarlo con versos. –¿Cómo decidió dividir los capítulos de este libro? –Está dividido en diferentes partes. La primera de ellas se titula “Proemio” y es como una introducción a todo este tema. Luego viene “Invocaciones” que, como la primera parte, se centran en la muerte en general, tratada de un modo muy abstracto. Mi parte favorita es la tercera, titulada “Diosa madre”, donde recojo un compendio de poemas que van ligados entre ellos. De una manera totalmente ficticia se habla de la pérdida de un familiar, concretamente un niño. La pérdida se produce en una familia que, en vez de superar esta muerte, se viene totalmente abajo. –¿Por qué destaca esta parte del libro? –Aunque no lo parezca, es la parte más liviana, aunque sea inevitablemente dura. De hecho, conozco a gente que ha llorado con estos versos, según me han confesado. Provocar un sentimiento con tu poesía es una alegría inmensa para cualquier escritor, aunque en este caso sea algo tan duro como el llanto. El libro se cierra con una última parte, “Epílogo”, que se centra en una conclusión de todo el tránsito del que hablamos sobre la muerte, que está siempre presente. –¿Ha sido una obra de confinamiento, la escribió durante las semanas de encierro obligado en casa? –No, lo cierto es que lo tenía escrito de antes de que ocurriera todo esto. De hecho, incluso estaba previsto que se presentara en marzo, pero hubo que posponer el acto. La verdad es que ha sido una coincidencia el hecho de sacar un libro que hable de la muerte en estos tiempos que estamos viviendo. Con el confinamiento se tuvo que retrasar un poco, pensando que iba a pasar todo esto más temprano. –¿Qué reacciones le han llegado con las primeras críticas publicadas? –Por ejemplo, Federico Ocaña asegura que el libro está publicado en el momento exacto y oportuno. Yo al principio creí que era todo lo contrario, porque la gente lo último que quiere es leer sobre la muerte en las circunstancias en las que estamos. Pero quizá este libro se haya podido convertir en un proceso de enseñanza. Esas personas que me han confesado que han llorado con mi libro también están afectadas especialmente por estas circunstancias. –¿Qué le aporta personalmente la poesía? –Mucha intimidad. Es el único momento en el que estoy tranquila como madre, pareja, hija o hermana. Para mí es una evasión, un alivio y una satisfacción inmensa. Además, soy una persona a la que le gusta mucho la soledad, con lo cual puedo disfrutar el doble o triple escribiendo poesía. –Cuando escribe, ¿se para a pensar en el lector? –Para nada. Siempre escribo para mí y quizá luego cuando lo tengo escrito puedo llegar a pensar si gustará o no. Pero cuando estoy en pleno proceso, no pienso a quién va dirigido. Es algo además que la intimidad te lo prohíbe, te pone límites y contrasta demasiado con pensar en el público. Escribir poesía es un egoísmo puro y duro, no es nada generosa. Luego se puede hacer del mundo, pero, en principio, no es así. –¿Es lectora de poesía? –Tengo que confesar que no soy una especial lectora de poemas. La poesía exige un nivel de literatura más alto que la narración y te encuentras cosas que te golpean pero bien. –¿Es una osadía publicar ahora? –No lo creo, es más, considero que es muy bueno también por el confinamiento al que estamos sometidos. B. Blanco García