«Brújula», una antología imprescindible de poetas de Castilla-La Mancha

Fuente: https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/centenario-quijote/abci-brujula-antologia-imprescindible-poetas-castilla-la-mancha-202006231938_noticia.html La mala noticia es que Alfonso Calero (Añil, Almud) echa el cierre a la colección Biblioteca Añil Literaria (2005-2015). La buena es que lo hace con esta espléndida antología 50x50x50: 50 años, 50 nombres, 50 poemas, recapitulando y a la vez señalando el camino a seguir. Alfonso González-Calero, en un exceso de modestia, propone este libro más como homenaje que como verdadera antología. Entiendo que es ambas cosas. No creo que haya que ser ni profesor ni crítico para proponer una cabal antología poética. Alfonso es un avezado editor, un perspicaz lector (y también autor) de poesía y ante todo un impulsor de Castilla-La Mancha, como realidad político-administrativa pero, ante todo, cultural. A finales de los 70, cada mes yo corría alborozado a mi quiosco a comprar el último número de revistas como Star, Ajoblanco y Ozono, esta sobre últimas tendencias internacionales en boga en las artes, el cine, las letras, los movimientos de protesta, el ecologismo, etc. Alfonso Calero, periodista de titulación y profesión, era su director. En paralelo, sin perder la raíz ciudadrealeña, estaba vinculado al grupo Almud, fundamentalmente docentes, que fue el germen intelectual de la entonces balbuciente autonomía. Desde 1983, su implicación con el arranque y desarrollo de la Junta fue total: desde la Dirección General de Juventud y después, creando y dirigiendo la revista Castilla-La Manchaa. En todo momento, he compartido con él mi fe en el proyecto regional siempre que la identidad de CLM fuera fundamentalmente cultural, armonizando las dos partes de un guión: esa Mancha que es y se siente justamente castellana y esa Castilla (Guadalajara, norte de Cuenca y de Toledo) que puede no sentirse manchega. Como editor literario, Calero es sobrio y elegante. La tipografía y la selección del papel están cuidadas al máximo. Bajo el carmesí del título, preciosa la viñeta, ese incendiado «Solsticio» de Trinidad Fernández. La selección de nombres, que se detiene en el 56 (qué tendrá ese año, que casi todo arranca o en él se para), me parece impecable. Puede que falte alguien (pienso de repente en los conquenses Jesús Antonio Rojas y José Luis Jover), pero los imprescindibles y los más auténticos ahí están. Junto con «Mar interior», la antología de Miguel Casado de 2002, y la dedicada a poetas más jóvenes «Inmaduros 26» (2007), ordenada por Jesús Maroto, este libro representa una oportunidad única para acceder a una vista panorámica de la mejor poesía de la actual CLM. (Antologías provinciales hay varias, algunas bastante solventes. Esto merece una reflexión: en 40 años de comunidad autónoma, no se ha conseguido una verdadera fusión cultural de las 5 provincias. Las dos antologías mencionadas se producen en la primera década de los 2000 desde el Servicio de Publicaciones regional; la primera cuando lo dirigía María Antonia Ricas, poeta representada en la presente antología, la segunda en el periodo en que ocupé yo su dirección. Desde 2010 hasta la fecha, pasando por «la imagen del despilfarro« de mayo de 2012, exhibiendo libros tirados en el suelo como si fueran alijo de armas o de droga, las letras, creación, investigación, edición, como el resto de industrias culturales, aparecen bastante relegadas. Bien está el provincialismo, no así el provincianismo. La cultura es una prioridad.) Conozco la obra, en todo o en parte, de la mayor parte de poetas seleccionados en Brújula. A muchos los he tratado y hasta frecuentado personalmente. Con la venia de aquellos y aquellas que no mencione (a quienes respeto y admiro), voy a hablar a vuelapluma de aquellos que conozco. Juan Alcaide es el faro de la poesía manchega, el vate de la llanura coronada de molinos, con la quijotesca silueta perfilándose en el horizonte, renovado venero de la misma. Eladio Cabañero siguió su estela con poderío y autenticidad. Un compañero mío en la Junta lo fue antes de él en el Ministerio de Cultura y me decía que era un tipo excepcional y muy divertido. No creo que haya tanta disonancia entre Federico Muelas y Cañas o Barrero como apunta Alfonso. Yo recordaría el link postista y pajarero, cómo Muelas, poeta maduro, acogió en su rebotica de Chueca a Crespo y Carriedo y se lanzó a la aventura del postismo, editando El pájaro de paja. O como cubrió con entusiasmo, no sé si desde Arriba, aquellos Congresos Internacionales de Poesía que abrieron los cerrados ventanales de la cultura del franquismo en Segovia, Salamanca y Santiago, allá por los 50. Antonio Martínez Sarrión, egregio novísimo, era mi ídolo a comienzos de los 70 y leyó con paciencia mis miméticos poemas de aquel tiempo, invitándome a encuentros y saraos en su piso de entonces, calle Azcona, donde tuve la oportunidad de conocer a gente tan diversa como Leopoldo María Panero, José María Álvarez, Eduardo Chamorro o Juan Benet. Además, le había editado en El Toro de Barro su primer libro, Teatro de operaciones, mi también editor y gran amigo y maestro Carlos de la Rica. Otro poeta del Toro aquí representado es el enconquensado José Ángel García. A Diego Jesús Jiménez, todo cordialidad, lo conocí a finales de milenio. Hay que decir que en 50x50x50 hay unos cuantos Premios Nacionales del género: el propio Diego Jesús, Rafael Morales, José Corredor, Eladio Cabañero, Félix Grande, Olvido García Valdés. Y varios premios y accésits del legendario Adonais. Llegamos a los grandes hitos, los fundacionales, los imprescindibles, grandes amigos entre sí: Ángel Crespo, José Corredor Matheos, el propio Carlos de la Rica. A Ángel, y a su esposa Pilar Gómez Bedate, tuve el honor de conocerlos y tratarlos en Toledo a través de Amador Palacios, poeta también antologizado, que fue el imán de la poesía en los años 80 en la capital regional. Miguel Casado, tocado de permanente sombrero, es una presencia urbana en Toledo. Crítico de gran proyección y poeta él mismo, representa al antólogo antologizado ahora, pues como se ha dicho ya firmó la ambiciosa operación de Mar interior en su momento. Cuando coincidimos en un café, parece transmitir como un eco pessoano en esta otra gran ciudad del Tajo. Enrique Trogal fue compañero generacional en aquella aventura de los 4 poetas (El Toro de Barro, 1976). De los cuatro, es el que más ha perseverado en el oficio y mester de poeta y, me parece, el que mejor ha actualizado el legado grecolatino y a la vez experimental del gran Carlos de la Rica, desde luego con voz y sello propios y personales, aunque transferibles. Al gran Dionisio Cañas tuve el gusto de editarle sus Videopoemas y lo recuerdo en Puertollano, tras el estreno mundial de Volver de Almodóvar, enfundado en su mono de poeta futurista y también en su magnífico bombo de Tomelloso, sin luz ni agua, en que se relajaba de sus años neoyorkinos. Miguel Galanes, poeta daimieleño, es explorador e introspectivo. Fue muy grato editar desde el Servicio de Publicaciones su prosa reunida en «El arte de la ilusión» (2008). Castilla-La Mancha es tierra de poetas frágiles y de enérgicas mujeres poetas. He tenido el privilegio de conocer a algunas: María Muñoz, gran dama de la elipsis y el verso breve pero inmenso en significados, la inolvidable autora de Felicidad resiste; mi paisana Amparo Ruiz Luján, recreadora de mitos imperecederos y también por tanto contemporáneos, estudiosa del más enigmático personaje femenino de toda la Literatura, Dulcinea. Y Sagrario Torres, cuya poesía admiré y admiro mucho por su autenticidad, mujer brava de verbo y verso poderoso, de honda sensibilidad. Tuvo la deferencia de enviarme dedicados algunos de sus poemarios en los años 90. Participó en la acción cívica en defensa del espacio de Anchuras. Y creo que también apoyó, aunque no presencialmente, la iniciativa Con-versos al Cabriel, en que junto a Carlos de la Rica, Alfonso Castro y otros poetas contribuimos a frenar la destrucción de las Hoces del Cabriel por el proyecto de la autovía de Levante en los años 90. María Antonia Ricas, gran promotora junto a Jesús Pino de Hermes en Toledo, es poeta cultivada y cabal, antecesora mía en el Servicio de Publicaciones de la Junta. Beatriz Villacañas, hija del gran poeta también presente Juan Antonio Villacañas (el Dante en Toledo), filóloga, transmuta en poesía la magia que subyace a lo cotidiano Gracias, Alfonso, por este elegante y significativo cierre de tu colección. Ahora solo falta recoger el gran reto que propones y ampliar en el futuro una antología que, en sí, es ya valiosa, válida y hermosa. . POR ANTONIO LÁZARO