LA VERSIFICACIÓN EN CASTELLANO

Del libro "Poesía... eres tú"

Versificación española


Ritmo: rythmos en griego significaba «movimiento medido». Es la base de la poesía y se consigue por medio de los siguientes elementos: medida y repetición de fonemas, sílabas, palabras, sintagmas, proposiciones, oraciones, rima y versos; la colocación de los acentos; las pausas; la repetición de las figuras y licencias literarias como sinalefas, aliteraciones, paralelismos, anáforas, asíndeton, polisíndeton… En efecto, la palabra clave para comprender lo que es el ritmo es repetición: del mismo número de sílabas, de los acentos, de la rima, de las pausas, etc.
Acento: todos los versos castellanos llevan un acento rítmico en la penúltima sílaba (si termina en sílaba aguda, se le añade una más; si en esdrújula, una menos), que se denomina principal. Todos los acentos que recaen en las sílabas del mismo signo que el principal (par o impar) son rítmicos; y extrarítmicos son aquellos que recaen en sílabas de distinto signo. Dos acentos rítmicos no deben ir en sílabas consecutivas. En la versificación acentual los acentos rítmicos están colocados en las mismas sílabas (4-8, etc.), con lo que se consigue gran musicalidad (recuérdese que la poesía nació cantada y que la música y la poesía siempre han estado relacionadas). La distribución de sílabas acentuadas y no acentuadas da lugar a los pies rítmicos: espondeo, troqueo, yambo, pirriquio, dáctilo, anapesto, anfíbraco… Si los acentos van en las sílabas pares, el verso es de ritmo par; si lo llevan las sílabas impares, de ritmo impar. En los siguientes villancicos se puede comprobar (J. M.ª Alín, 1968: 93):

Serrana, ¿dónde dormistis? = e á a ó e o í i
que mala noche me distis.= e á a ó e e í i

Si amores m‘han de matar = ó á á
agora ternán lugar = ó á á

Amor loco, amor loco, = ó ó ó
yo por vos y vos por otro= ó ó ó

También se puede comprobar la perfecta construcción de pies:
Abaxa los ojos, casada, – – – / – – – / – – –
no mates a quien te miraba. – – – / – – – / – – –

Medida: cuantificación de las sílabas, de las palabras, de los sintagmas, de las proposiciones, de las oraciones, de los versos, de las estrofas y de los poemas. La versificación basada en el mismo número de sílabas se llama isosilábica; la contraria, anisosilábica.
Verso: la cuantificación de las sílabas, basada en la sílaba fonética (no en la escrita), determina la clase de versos: bisílabo, trisílabo, tetrasílabo, pentasílabo, hexasílabo, heptasílabo, octosílabo, eneasílabo, decasílabo, endecasílabo, dodecasílabo, tridecasílabo, tetradecasílabo o alejandrino, pentadecasílabo, hexadecasílabo o de dieciséis sílabas, heptadecasílabo o de diecisiete sílabas, etc. En español no hay versos monosílabos, porque, al ser éstos siempre agudos, se cuenta una sílaba más. Si los versos tienen la misma medida, son de versificación métrica; si no tienen la misma medida, de versificación amétrica (frecuente en la poesía del Medievo). Los versos de dos a ocho sílabas se llaman de arte menor (que se indica con minúsculas); los de nueve en adelante, de arte mayor (que se indica con mayúsculas). A veces los versos están divididos por pausas internas uniformes o cesuras; en este caso se denominan versos compuestos, y cada una de las dos partes, hemistiquios. Si un verso tiene menos sílabas que el resto, es de pie quebrado. Si los versos tienen la misma medida, son llamados parasílabos; si presentan distinta medida, imparisílabos. Los versos que no guardan rima en una estrofa en la que los otros sí riman constituyen los versos sueltos, los de una estrofa en la que no existe rima se llaman blancos y los que no están sujetos a medida, libres.
El verso más popular en castellano, por su uso en los romances y en el teatro, es el octosílabo, pero el endecasílabo, utilizado en los sonetos, está considerado como el más perfecto y culto.
Rima: repetición de los mismos sonidos a partir de la última sílaba acentuada: si sólo se repiten las vocales, la rima es asonante; si se repiten vocales y consonantes, la rima es consonante, y si hay ausencia de rima, rima cero. En los diptongos y triptongos sólo cuenta la vocal acentuada; en las palabras esdrújulas, la acentuada y la final. Se admiten también ciertas licencias, por ejemplo: en finales de palabras llanas y esdrújulas a veces se igualan la u y la i con la o y con la e, respectivamente. Recordemos que la rima se basa en sonidos, no en letras, por lo tanto riman, por ejemplo, sumergen y tejen o cava y amaba.
Pausa: detención de la emisión de sonidos. En poesía se tiene que hacer una leve pausa al final de cada verso; es lo que se denomina pausa versal, que generalmente coincide con la pausa sintáctica. Si no hay coincidencia entre ambas, se produce el encabalgamiento, en el que la pausa sintáctica se prolonga en el verso siguiente.
Estrofa: conjunto de versos con una estructura rimada que se repite a lo largo de un poema. Cada poeta es libre de crear sus propias estrofas, pero las más utilizadas en la poesía española son las siguientes:

Estrofa de dos versos con rima generalmente consonante:
Pareados:
En aquella peña, en aquélla,
que apenas caben en ella. (Anónimo)

Estrofas de tres versos:
Tercetos: versos de arte mayor y rima consonante:
Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando. (Lope de Vega)

Soleares: versos de arte menor y rima asonante a-a:
Mozuela de Bores
allá do la Lama
púsome en amores. (Marqués de Santillana)

Estrofas de cuatro versos:
Cuarteto: versos de arte mayor y rima consonante ABBA:
Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto,
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante. (Lope de Vega)

Serventesio: versos de arte mayor y rima consonate ABAB:
Sitio de amor con gran artellería
me veo en torno, y con poder inmenso,
y jamás cesan de noche y de día,
ni el ánimo mío está suspenso… (Marqués de Santillana)

Redondilla: versos de arte menor y rima abba:
Y toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado,
que es mi Amado para mí,
y yo soy para mi Amado. (Santa Teresa de Jesús)

Cuarteta: versos de arte menor y rima abab:
Que no me desnudéis,
amores de mi vida;
que no me desnudéis,
que yo me iré en camisa. (Anónimo)

Copla: versos de arte menor y rima normalmente asonante -a-a:
Casadme con fea
que sea rica,
aunque tenga la cara
de una borrica. (Anónimo)

Copla de arte mayor: con la misma estructura que la copla pero con versos de arte mayor y rima consonante:
Arrojóme las naranjitas
con las ramas de blanco azahar;
arrojómelas y arrojéselas
y volviómelas a arrojar. (Anónimo)

Copla de pie quebrado: con la misma estructura que las anteriores pero con el último verso de pie quebrado:
Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va? (Gustavo Adolfo Bécquer)

Seguidilla: versos impares, heptasílabos; pares, pentasílabos, y rima asonante -a-a:
En tu jardín, morena,
planté claveles,
y ortigas se volvieron
por tus desdenes. (Anónimo)

Seguidilla con bordón: es la seguidilla con tres versos más:
A la Virgen del Carmen
quiero y adoro,
porque saca las almas
del purgatorio:

Saca la mía,
que penando la tengo
de noche y día. (Anónimo)

Cuaderna vía: versos alejandrinos que riman todos en consonante, AAAA:
Yo, como soy humano y, por tal, pecador,
sentí por las mujeres, a veces, gran amor.
Que probemos las cosas no siempre es lo peor;
el bien y el mal sabed, y escoged lo mejor. (Arcipreste de Hita)

Estrofas de cinco versos:
Quinteto: versos de arte mayor y rima consonante más frecuente ABAAB:
Ese vago clamor que rasga el viento
es la voz funeral de una campana;
vano remedo del postrer lamento
de un cadáver sombrío y macilento
que en sucio polvo dormirá mañana. (José Zorrilla)

Quintilla: con la misma estructura que el quinteto pero con versos de arte menor:
Cualquier prisión y dolor
que se sufra es justa cosa,
pues se sufre por amor
de la mayor y mejor
del mundo y la más hermosa. (Anónimo)

Lira: versos endecasílabos y heptasílabos con rima consonante aBabB:
Si de mi baja lira
tanto pudiese el son que en un momento
aplacase la ira
del animoso viento
y la furia del mar y el movimiento. (…) (Garcilaso de la Vega)

Estrofas de seis versos:
Sexteto o sextina de arte mayor: versos de arte mayor y rima variable consonante (el esquema más frecuente es AABCCB o ABCABC):
¡Niños!, al soplo de mi tibio aliento,
dormid en paz, que os cubren con sus alas
los blancos y amorosos serafines,
y adornándoos a un tiempo con sus galas
hacen que en ondas os regale el viento
blando aroma de lirios y jazmines. (Rosalía de Castro)

Sexteto-lira: estrofa con versos endecasílabos y heptasílabos con rima abCabC:
¡Oh llama de amor vida,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela deste dulce encuentro. (San Juan de la Cruz)

Sextilla: con la misma estructura que la sextina pero con versos de arte menor:
Al par que altiva, imponente;
al par que dulce, severa;
larga y blonda cabellera
la adornaba con decoro,
apiñando conchas de oro
sobre su busto de cera. (Rosalía de Castro)

Sextina de pie quebrado o copla manriqueña: versos octosílabos y tetrasílabos con rima consonante abcabc:
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar. (Jorge Manrique)

Estrofas de ocho versos:
Copla de arte mayor: versos de arte mayor y rima consonante más frecuente ABBAACCA:
Al muy prepotente don Juan el segundo
aquel con quien Júpiter tuvo tal celo
que tanta de parte le hizo del mundo
quanta a sí mismo se hizo del çielo,
al gran rey de España, al Çésar novelo;
al que con Fortuna es bien fortunado,
aquél en quien caben virtud e reinado;
a él, la rodilla hincada por suelo. (Juan de Mena)

Octava real: versos endecasílabos y rima consonante ABABABCC:
Cerca del Tajo, en soledad amena,
de verdes sauces hay una espesura
toda de hiedra revestida y llena,
que por el tronco va hasta el altura
y así la teje arriba y encadena
que el sol no halla paso a la verdura;
el agua baña el prado con sonido,
alegrando la hierba y el oído. (Garcilaso de la Vega)

Octava italiana: versos endecasílabos y rima consonante libre, siendo la más frecuente -AAB-CCB:
Y él, envuelto en sus secas coyunturas,
aún más sus nudos que se aprietan siente,
baña un mar de sudor su ardida frente
y crece en su impotencia su furor.
Pugna con ansia a desasirse en vano,
y cuanto más airado forcejea,
tanto más se le junta y le desea
el rudo espectro que le inspira horror. (José de Espronceda)

Octavilla italiana: con la misma estructura que la anterior, pero con versos de arte menor:
Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar sino vuela
un velero bergantín;
bajel pirata que llaman
por su bravura «El temido»,
en todo el mar conocido
del uno al otro confín. (José de Espronceda)

Estrofas de diez versos:
Décima real o espinela: versos octosílabos y rima consonante abbaaccddc:
Cuando el silencio tenía
todas las cosas del suelo,
y, coronada del yelo,
reinaba la noche fría,
en medio la monarquía
de tiniebla tan cruel,
caído se le ha un Clavel
hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso que está el heno,
porque ha caído sobre él! (Lope de Vega)

Estrofas con un número indeterminado de versos:
Estribillo o jarcha: serie de versos iniciales que a veces se repite a lo largo del poema y excepcionalmente lo finaliza y que encierra la idea principal:
En la fuente del rosel
Lavan la niña y el doncel. (Anónimo)

Glosa: serie de versos que desarrollan la idea del estribillo:
En la fuente de agua clara
con sus manos lavan la cara,
él a ella y ella a él.
Lavan la niña y el doncel. (Anónimo)

Cosante: serie de pareados paralelísticos con estructura de villancico:
Al alba venid, buen amigo,
al alba venid.
Amigo, el que yo más quería,
venid al alba del día.
Amigo, el que yo más amaba,
venid a la luz del alba.
Venid a la luz del día,
non trayáis compañía.
Venid a la luz del alba
non trayáis gran compaña. (Anónimo)

Estancia: versos endecasílabos y heptasílabos con rima consonante; tanto la combinación de los versos como de la rima son libres, pero establecida la estructura en la primera estrofa, ésta tiene que repetirse en todas las demás:
Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza y la quebrantan;
los árboles parece que se inclinan;
las aves que me escuchan, cuando cantan,
con diferente voz se condolecen
y mi morir cantando me adevinan;
las fieras que reclinan
su cuerpo fatigado,
dejan el sosegado
sueño por escuchar mi llanto triste:
tú sola contra mí te endureciste,
los ojos aun siquiera no volviendo
a los que tú hiciste
salir, sin duelo, lágrimas corriendo. (Garcilaso de la Vega)

Copla sáfica: la estructura más frecuente es la siguiente: dos estrofas de tres versos endecasílabos y un cuarto pentasílabo o heptasílabo cada una:
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres...
¡ésas... no volverán! (Gustavo Adolfo Bécquer)

Poemas con estructura constante:

Villancico –«canción de los villanos»– (o zéjel o cantiga de amigo): es un poema formado por un estribillo y una o varias glosas:
En la fuente del rosel
lavan la niña y el doncel.

En la fuente de agua clara
con sus manos lavan la cara,
él a ella y ella a él.
Lavan la niña y el doncel.
En la fuente del rosel
lavan la niña y el doncel. (Anónimo)

Canción popular: poema formado por una serie de estrofas sin número determinado:
Entra mayo y sale abril,
¡tan garridico le vi venir!

Entra mayo con sus flores,
sale abril con sus amores;
y los dulces amadores
comienzan a bien servir. (Anónimo)

Romance: serie indeterminada de versos octosílabos con rima asonante en los pares:
Que por mayo era por mayo
cuando face la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste cuitado,
que vivo en esta prisión,
que ni sé cuándo es de día,
ni cuándo las noches son,
sino por una avecica
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero:
déle Dios mal galardón. (Anónimo)

Romance endecha: romance con versos heptasílabos.
Romancillo: romance con versos hexasílabos.
Romance heroico: romance con versos endecasílabos.

Soneto: poema formado por dos cuartetos y dos tercetos:
Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tal aprieto;
catorce versos dicen que es soneto:
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto,
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando,
contad si son catorce y está hecho. (Lope de Vega)

Soneto alejandrino: con versos alejandrinos.
Sonetillos: con versos de arte menor.
Sonetos con estrambote: se le añaden unos versos más y generalmente es de todo humorístico:
(...)
Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada. (Miguel de Cervantes)

Letrilla

Letrilla estrófica: poema con versos de arte menor y estructura de villancico cuyas glosas suelen ser redondillas, quintillas o décimas:
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

Mozuelas las de mi barrio,
loquillas y confiadas,
mirad no os engañe el tiempo,
la edad y la confianza.
No os dejéis lisonjear
de la juventud lozana,
porque de caducas flores
teje el tiempo sus guirnaldas.

¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!… (Luis de Góngora)

Letrilla romanceada: poema con estribillo cuyas estrofas tienen forma de romancillo:
La más bella niña
de nuestro lugar,
hoy viuda y sola
y ayer por casar,
viendo que sus ojos
a la guerra van,
a su madre dice,
que escucha su mal:
Dejadme llorar
orillas del mar… (Luis de Góngora)

Versículo: es un poema de versos que no se sujetan a ninguna medida (ni número de sílabas, ni rima, etc.), aunque sí al ritmo poético.
Poema de versos libres: poema de versos libres pero con rima.
Silva: serie de estrofas con versos endecasílabos y heptasílabos combinados a gusto del poeta.

Clasificación de los poemas según el tema

Poemas épicos: la palabra griega epos significaba «narración»; por tanto, poesía épica es la que narra hechos históricos. En castellano encontramos las siguientes manifestaciones:

Cantares de gesta: grandes creaciones poéticas tradicionales que ensalzan un hecho histórico o la vida de un héroe: el Cantar de Mio Cid.
Romances: creaciones poéticas más cortas (pueden ser históricos, legendarios, fronterizos, moriscos…): Romance de los siete infantes de Lara.
Epopeyas: grandes creaciones cultas de tema profundo:
Epopeyas históricas: de tema histórico: La Araucana, de Alonso de Ercilla (que trata de la conquista de Chile por los españoles).
Epopeyas religiosas: de tema religioso: Los milagros de Nuestra Señora, de Gonzalo de Berceo.
Epopeyas alegóricas: de tema alegórico: el Laberinto de la Fortuna o Las Trescientas, de Juan de Mena.
Epopeyas mitológicas: de tema mitológico: la Fábula de Polifemo y Galatea, de Luis de Góngora.
Leyenda: poema breve de tema legendario: A buen juez mejor testigo, de José Zorrilla.
Fábula o apólogo: poema breve, cuyos protagonistas generalmente son los animales, del que se deduce una moraleja: «El ratón campestre y el ratón urbano» del Libro de Buen Amor, de Juan Ruiz.

Poemas líricos: la palabra «lírica» proviene de lira, instrumento musical con el que se acompañaba en la antigüedad la canción o declamación de la poesía (recordamos la estrecha relación que existe entre música y poesía). La poesía lírica expresa los sentimientos del poeta y adquiere las siguientes formas:
Himno: poema solemne destinado al canto: Himno al Santísimo Sacramento, anónimo del siglo XV.
Oda: (oda en griego significaba «canto») poema de extensión media y asunto serio: Oda a Salinas, de Fray Luis de León.
Rimas: odas breves: Rimas sacras, de Lope de Vega.
Elegía: poema de extensión media que expresa dolor por una desgracia: Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique.
Canción amorosa: poema de tema amoroso: Cántico espiritual o canciones entre el alma y el Esposo, de San Juan de la Cruz.
Madrigal: poema muy breve de asunto amoroso: Poesía… eres tú, de Gustavo Adolfo Bécquer.
Anacreóntica: poema alegre que invita a los placeres: «En tanto que de rosa y azucena», de Garcilaso de la Vega
Serranilla: poema de tipo tradicional que trata del amor entre una serrana, pastora o labradora, y un caballero: Serranilla de la Vaquera de la Finojosa, del Marqués de Santillana.
Égloga: poema de asunto pastoril en el que se idealizan los personajes y el paisaje: Églogas, de Garcilaso de la Vega.
Sátira: poema contra los vicios y defectos de las personas y la sociedad: Sátira contra los médicos, de Francisco de Quevedo.
Epístola: poema con forma epistolar que da consejos morales o éticos: Epístola moral a Fabio, de Andrés Fernández de Andrada.
Epigrama: poema muy breve que desarrolla un solo pensamiento de una forma ingeniosa o sorprendente: Sobre la fragilidad de la mujer, de Miguel de Cervantes.
Nana: canción de cuna: Al nacimiento de Cristo Nuestro Señor, de Luis de Góngora.

Poesía dramática: aquélla cuya finalidad es ser representada en una obra teatral. Hasta el siglo XIX todo el teatro, salvo excepciones, está escrito en verso. Se suele dividir en tres géneros: tragedia, drama y comedia, pero existen también géneros menores: juegos, autos, farsas, moralidades, pasos, sainetes, entremeses, monólogos, loas, juguetes cómicos… Por otra parte, reincidiendo en la idea de la estrecha relación entre poesía y música, del teatro nacen la ópera y la zarzuela.

Figuras literarias

Alegoría: imagen desarrollada a lo largo de un poema:
Un pastorcico solo está penado,
ajeno de placer y de contento,
y en su pastora puesto el pensamiento,
y el pecho del amor muy lastimado.
(…)
Y al cabo de un gran rato se ha encumbrado
sobre un árbol, do abrió sus brazos bellos,
y muerto se ha quedado, asido dellos,
el pecho del amor muy lastimado. (San Juan de la Cruz)

Aliteración: repetición de los mismos o semejantes sonidos:
El silbo de los aires amorosos (San Juan de la Cruz)

Alusión: hablar de algo o de alguien sin nombrarlo:
¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras;
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras! (Se refiere a Cristo) (San Juan de la Cruz)

Anadiplosis: repetición del final de un verso en el comienzo del siguiente:
(…) ¡oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada! (San Juan de la Cruz)

Anáfora: repetición de la misma o las mismas palabras al principio de los versos:
Porque sane deste mal
que me causa desventura,
que es un dolor tan mortal
que destruye mi figura… (Anónimo)

Antanaclasis: palabras próximas con el mismo significante y diferente significado:
Cruzados hacen cruzados, («dineros dan títulos»)
escudos pintan escudos («dineros proporcionan emblemas»)
(Luis de Góngora)

Antítesis: contraste de palabras con significado opuesto:
Ir y quedarse, y con quedar partirse… (Lope de Vega)

Aposiopesis o suspensión: interrupción de la frase con puntos suspendidos:
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡ésas... no volverán! (Gustavo Adolfo Bécquer)

Apóstrofe (invocación o vocativo): llamada a un ser real o imaginario:
¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido. (San Juan de la Cruz)

Asíndeton: construcción sintáctica sin nexos:
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
(Luis de Góngora)
Calambur: juego de significados con la separación o agrupación de las sílabas de las palabras:
Entre el clavel y la rosa
vuestra Majestad escoja («vuestra Majestad es coja», y lo era) (Francisco de Quevedo)

Catáfora: palabra que anticipa otra que aparecerá posteriormente:
Cuantas al Duero le he negado ausente,
tantas al Betis lágrimas le fío… (Luis de Góngora)

Concatenación: repetición de palabras encadenadas:
¡Oh, mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela. (Rafael Alberti)

Derivación: repetición de una palabra derivada de una anterior:
(…) y a solas su vida pasa
ni envidiado ni envidioso. (Fray Luis de León)

Dilogía: palabras con doble significado:
Érase un elefante boca arriba («un elefante de la boca para arriba y un elefante patas arriba»)
(Francisco de Quevedo)

Eco: repetición de los sonidos del verso anterior:
Aunque yo triste me seco,
eco
retumba por el mar y tierra;
yerra,
que a todo el mundo importuna;
una
es la causa sola de ello. (Juan del Encina)

Elipsis: eliminación de palabras:
Mi Amado, las montañas, (verbo: «es…»)
los valles solitarios nemorosos… (San Juan de la Cruz)

Enumeración: transcripción repetitiva de la misma categoría gramatical:
A las aves ligeras,
leones, ciervos, gamos saltadores,
montes, valles, riberas,
aguas, aires, ardores,
y miedos de las noches veladores… (San Juan de la Cruz)

Epanadiplosis: repetición de la misma palabra al principio y al final de un verso:
Verde, que te quiero verde… (Federico García Lorca)

Epifonema o moraleja: conclusión final de un poema:
(...)
Por eso afirma el dicho de aquella vieja ardida
que no hay mala palabra si no es a mal tenida,

toda frase es bien dicha cuando es bien entendida:
entiende bien mi libro, tendrás moza garrida. (Juan Ruiz)

Epífora: repetición de la misma palabra al final de los versos:
Vinieras y te fueras dulcemente,
de otro camino
a otro camino. Verte,
y ya otra vez no verte. (Vicente Aleixandre)

Epíteto: adjetivo innecesario:
Corrientes aguas puras, cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado de fresca sombra lleno… (Garcilaso de la Vega)

Etopeya: descripción de una persona por sus rasgos morales o espirituales:
Amigo de sus amigos,
¡qué señor para criados
y parientes!
¡Qué enemigo de enemigos!
¡Qué maestro de esforzados
y valientes!
¡Qué seso para discretos!
¡Qué gracia para donosos!
¡Qué razón!
¡Cuán benigno a los sujetos!
¡A los bravos y dañosos,
qué león! (Jorge Manrique)

Exclamación: expresiones de asombro o de desahogo:
¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida la has trocado. (San Juan de la Cruz)

Geminación: repetición de palabras juntas o próximas:
¡Oh, qué mañana, mañana,
la mañana de San Juan,
cuando la niña y el caballero
ambos se iban a bañar. (Anónimo)
Gradación: ordenación de conceptos en orden ascendente o descendente:
Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero,
si por ventura vierdes
aquél que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero. (San Juan de la Cruz)

Hipérbaton: alteración del orden sintagmático en una oración:
Cerrar podrá mis ojos la postrera luz del día…
(Francisco de Quevedo)

Hipérbole: exageración expresiva:
Mil muertes se me hará… (San Juan de la Cruz)

Imagen: metáfora conceptual:
Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos. (San Juan de la Cruz)

Interrogación retórica: pregunta que no espera respuesta:
¿Adónde te escondiste, Amado,
y me dejaste con gemido? (San Juan de la Cruz)

Ironía: introducción de una nota de sarcasmo en un contexto serio:
Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.(ironía sobre la bravuconería) (Miguel de Cervantes)

Lítotes o atenuación: expresar lo contrario de lo que se piensa:
Por tu vida, Lopillo, que me borres
las diez y nueve torres del escudo,
porque, aunque todas son de viento, dudo
que tengas viento para tantas torres.

¡Válgame los de Arcadia! ¿No te corres
armar de un pavés noble a un pastor rudo?
¡Oh tronco de Micol, Nabal barbudo!
¡Oh brazos Leganeses y Vinorres!
(En este segundo cuarteto, Góngora aparentemente alaba a Lope de Vega, pero en realidad se está mofando de él por ambicionar un título)
(Luis de Góngora)

Metáfora: identificación de un nombre por otro basado en la semejanza de significado entre ellos:
La mocedad del año, la ambiciosa
vergüenza del jardín, el encarnado
oloroso rubí, tiro abreviado,
también del año presunción hermosa;
la ostentación lozana de la rosa
deidad del campo, estrella del cercado… (Francisco de Quevedo)

Metáfora pura: en ella desaparece el término real:
Suelta mi manso (mi amada), mayoral extraño (amante adversario) (Lope de Vega)

Metáfora aposicional: el término imaginado es una aposición del término real:
Madre (España) de los valientes de la guerra,
archivo de católicos soldados,
crisol donde el amor de Dios se apura… (Miguel de Cervantes)

Metonimia: sustitución de un término por otro por la relación que guardan entre ellos:
¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,
que privilegia el cielo y dora el día!
¡Oh siempre gloriosa patria mía,
tanto por plumas cuanto por espadas! (Luis de Góngora)

Onomatopeya: imitación de los sonidos naturales:
El silbo de los aires amorosos (se imita el susurro del viento).
(San Juan de la Cruz)

Optación o súplica: expresión de un deseo.
Optación positiva:

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!;
pues ya no eres esquiva,
acaba ya, si quieres;
rompe la tela deste dulce encuentro. (San Juan de la Cruz)

Optación negativa:
Villanos te maten, Alfonso,
villanos, que no hidalgos,
de las Asturias de Oviedo,
que no sean castellanos;
mátente con aguijadas,
no con lanzas ni con dardos;

con cuchillos cachicuernos,
no con puñales dorados… (Anónimo)

Oxímoron: dos palabras juntas con significado opuesto: la soledad sonora. (San Juan de la Cruz)

Paradoja: enfrentamiento entre el significado y la expresión lingüística:
Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero
que muero porque no muero. (San Juan de la Cruz)

Paralelismo sinonímico: repetición de la misma estructura sintáctica con un significado semejante:
Ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras… (San Juan de la Cruz)

Paralelismo antonímico: repetición de la misma estructura sintáctica con un significado contrario:
Su vida suele ser y su regalo,
su muerte suele ser y su veneno. (Lope de Vega)

Paranomasia: juego de letras y sonidos:
Cierto poeta, en forma peregrina
(…)
a San Trago camina, donde llega: (San Trago: Santiago y «trago de borracho»)
que tanto anda el cojo como el sano. («a misa no voy porque estoy cojo, pero a la taberna voy poquito a poco») (Luis de Góngora)

Perífrasis: expresión de una idea mediante un rodeo:
(…) y llegados, son iguales,
los que viven por sus manos (los pobres)
y los ricos. (Jorge Manrique)

Personificación o prosopopeya: atribuir cualidades humanas a seres inertes o animales:
Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza y la quebrantan;
los árboles parece que se inclinan;
las aves que me escuchan, cuando cantan,
con diferente voz se condolerán
y mi morir cantando me adevinan;
las fieras que reclinan
su cuerpo fatigado
dejan el sosegado
sueño por escuchar mi llanto triste… (Garcilaso de la Vega)

Pleonasmo: adición de palabras innecesarias:
(…) y sospirando en el postrero acento,
soltó de llanto una profunda vena… (Garcilaso de la Vega)

Polípote: repetición de la misma palabras, generalmente verbos, en distintos accidentes gramaticales:
Arrojóme las naranjitas
con las ramas de blanco azahar;
arrojómelas y arrojéselas
y volviómelas a arrojar. (Anónimo)

Polisíndeton: reiteración de nexos en construcciones sintácticas:
Buscando mis amores
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras. (San Juan de la Cruz)

Preterición: fingimiento de omitir lo que sí se dice: No te diré que eres tonto. (Anónimo)

Prosopografía: descripción física de una persona:
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado. (Francisco de Quevedo)

Quiasmo: cruce de palabras de dos sintagmas diferentes:
Cual parece al romper de la mañana
alfójar blanco sobre frescas rosas… (Luis de Góngora)

Reduplicación: repetición de palabras:
Fontefrida, Fontefrida,
Fontefrida y con amor… (Anónimo)

Repetición: reiteración de la misma palabra o sintagma:
En soledad vivía,
y en soledad ha puesto ya su nido,
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido. (San Juan de la Cruz)

Retrato: descripción física (prosopografía) y moral (etopeya) al mismo tiempo:
Confieso que eres valiente,
que hiendes, rajas y partes,
y que has muerto más cristianos
que tienes gotas de sangre;
que eres gallardo jinete,
que danzas, cantas y tañes,
gentilhombre, bien criado
cuanto puede imaginarse;
blanco, rubio por extremo,
señalado entre linajes,
el gallo de los bravatos,
la nata de los donaires… (Lope de Vega)

Retruécano: repetición de palabras invirtiendo su orden:
(…) consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades. (Sor Juana Inés de la Cruz)

Sentencia o refrán: dicho filosófico popular:
Ande yo caliente,
y ríase la gente. (Francisco de Quevedo)

Símbolo: palabra que designa un concepto:
Niña en cabello: en la poesía tradicional, «doncella, virgen, no casada».

Símil: comparación subjetiva y expresiva:
Como el ciervo huiste… (San Juan de la Cruz)

Similicadencia: repetición de palabras, generalmente verbos, en el mismo accidente gramatical:
Partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
y allegamos
al tiempo que fenescemos;
así que, cuando morimos,
descansamos. (Jorge Manrique)

Sinécdoque: sustitución de la parte por el todo o viceversa:

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado… (Fray Luis de León)

Sinestesia: atribuir a un sustantivo una cualidad que no posee:
(…) cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
de pacer olvidadas, escuchando. (Garcilaso de la Vega)

Sinonimia: repetición de palabras de análogo significado:
(…) juntáis diablo, carne y mundo. («el pecado»)
(Sor Juana Inés de la Cruz)
Topografía: descripción de un paisaje:
Cerca del Tajo, en soledad amena,
de verdes sauces hay una espesura
toda de hiedra revestida y llena,
que por el tronco va hasta el altura
y así la teje arriba y encadena
que el sol no halla paso a la verdura;
el agua baña el prado con sonido,
alegrando la hierba y el oído. (Garcilaso de la Vega)

Versificación cuantitativa: repetición del mismo esquema acentual basándose en la sucesión de sílabas fuertes y débiles:
Serrana, ¿dónde dormistis? = e á a ó e o í i
que mala noche me distis.= e á a ó e e í i (Anónimo)

Licencias poéticas

Sinalefa: unión de una vocal al final de una palabra con otra vocal al principio de la palabra siguiente:
En la fuente de agua clara
Con sus manos lavan la cara… (Anónimo)

Diéresis: convertir un diptongo en hiato para contabilizar una sílaba más:
Tanto nos es el cielo pï-adoso
con un manso rü-ido… (Fray Luis de León)

Sinéresis: convertir un hiato en diptongo para contabilizar una sílaba menos:
Lágrimas que caen despacio…: lá-gri-mas-que-caen-des-pa-cio (8).
(Anónimo)

Encabalgamiento: se da cuando no coincide la pausa sintáctica con la pausa versal, ya que la sintáctica continúa en el verso siguiente:
¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruido,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido! (Fray Luis de León)

Encabalgamiento abrupto: cuando la pausa sintáctica parte el siguiente verso: y sigue la escondida
senda, por donde han ido…

Encabalgamiento suave o versal: cuando la pausa sintáctica está al final del verso siguiente:
Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruido…

Versificación amétrica: versificación con frecuentes licencias en la medida de los versos:
Y pues vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado, (4 sílabas)
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado. (4 sílabas)
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera, (4 sílabas)
más que duró lo que vio,
porque todo ha de pasar
por tal manera. (5 sílabas). (Jorge Manrique)

Versificación libre: no sujeta a medida (se da en la poesía del siglo XX y del XXI).

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