Primavera tardía, de Amador Palacios

Fuente: https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/centenario-quijote/abci-primavera-tardia-amador-palacios-202201211407_noticia.html En este país donde, desde que surgió la pandemia, todo se retoma y nada se reanuda, ha llegado a las palmas de mis manos, cual blanca paloma picassiana, la Primavera Tardía, libro de poesía editado, ahora sí en papel, por la editorial Sapere Aude (2021) y escrito por el poeta y estudioso de la lengua Amador Palacios. Tuve la fortuna, hace pocos meses, de reanudar mi vieja amistad con Amador, cuando, por avatares del destino, lo tenía perdido en el pozo de las penas y el remordimiento. No puedo olvidar que ambos publicamos nuestro primer libro en 1979, de la mano de El Toro de Barro y del alma pura de Carlos de la Rica, ese gran hombre que escribió, entre otros muchos, el maravilloso libro Poemas de Amar y Pasar. Entre el Toro de Barro y Carlos de la Rica, se situó, para cerrar el círculo, el siempre deslumbrante Gabino-Alejandro Carriedo, amigo de Amador y también mío. A decir verdad, Amador Palacios me abrió las puertas del mundo literario a través de La Mujer Barbuda, tabloide que él editaba y en el que yo colaboraba con mis 'Cartas de un Bravucón'. También recitamos juntos, allá donde nos dejaron, nuestros primeros versos. Con estas líneas quiero mostrarle mi corazón agradecido. La emoción que he sentido al leer el libro que gentilmente me envía por correo. ¡Qué maravilla, por correo!, como antaño. Previamente, Amador Palacios lo había publicado en e-book. Y el e-book viene a ser como el 'piedra, papel y tijera'. El papel se superpone siempre a la piedra, travestida de impersonal e-book. La edición, y más la poética, necesita el papel. Desdeño los libros electrónicos, será porque soy ya setentón y algo cascarrabias. Papel sobre e-book siempre. Reanudando mi atención a Primavera Tardía, debo indicar que el libro, en realidad, son cuatro. Desde mi sencillez habitual yo me he enamorado del primero de ellos: unos cantares, libro precioso, enorme, sencillo, popular. Me lleva a sentir sensaciones muy íntimas, campestres, andarinas, viajeras. Portada del libro Portada del libro Amador me lleva, nos lleva de la mano, en este libro primero, desde Santa María del Mar hasta las escaleras de Metro, desde el deslizarse la aguja por el disco de vinilo al discurrir de la lluvia percutiendo por el piso. Tengo el libro de estos cantares pintarrajeado de arriba abajo, pleno de admiraciones, de subrayados. El libro lo merece. Soy hombre campestre, de camisa de franela a cuadros, vivo en mitad del monte cántabro desde hace ya muchos años. Estoy enamorado de cumbres y trochas, de acebos, de cagigas y fresnos, de centenarios castaños. Y la cabra, la cabra que soy yo, tira al monte. Al monte de los cantares. Cantares que gozan de dulzura, muestran la tierna ingenuidad del hombre ya maduro: ¿Qué poeta se atreve hoy a escribir unos sencillos cantares para continuar con unas coplas al gusto impopular?: Amador Palacios. Es obvio que Amador es también hombre valiente, pues desde sus cantares y sus coplas al gusto impopular nos lleva, en el resto de los libros que componen su Primavera Tardía a una poesía cultísima, para mí inalcanzable. Cada día sé que sé menos. Así, me encuentro con su parte tercera, 'Metamorfosis Ovidianas', que me ha llevado a conocer a Hermafrodito y Sálmacis, a Piérides, Filemón y Baucis, a Driópe, Biblis e Ifis, también al Peluquero del Rey Midas. Y finalmente me sorprendo con las 'Recreaciones, Citas: Prosas poéticas', en homenaje, fundamentalmente a la poesía portuguesa. Mucho tiempo, libro y consulta, y mucha Wiki, he tenido que ir rebuscando para mirarme al espejo, solapadamente, y enrojecer de ignorancia, ¡Válgame Dios! Qué poquito sé. Suerte tuve de mi último encuentro con Amador en el Balneario de Liérganes, suerte tuve cuando me engañó un poco para decirme que ya no escribía poesía, que tenía, a estas alturas de la vida, las venas secas para la lírica, suerte cuando he recibido este libro y todavía tengo la boca abierta, cual si en el dentista escribiera. Suerte tengo de tener este poeta-amigo que me rescata después de tantos años como si nada, como si el tiempo fuera una mentira inventada por los relojeros. Y todo esto lo dice un hombre que ya divisa la barca de Caronte, que divisa desde su cabaña pasiega, el monte el Mazo (500 m.), el Valle de Llerana y Saro, colindantes con Villacarriedo, que divisa su vida diletante, sus aciertos y errores, sus penas y sus alegrías. Veo también un montaraz limonero, el primer árbol que planté en este predio. Finalmente diré: Estas palabras breves no son crítica o reseña de un libro, no pretenden serlo. Son lo que son: Palabras desde dentro. Amador, gracias por latir, gracias por ser cada día mejor hombre, mejor poeta, mejor estudioso. POR JOSÉ SAZ-OROZCO