Oda a la ignorancia

Fuente: https://www.sietedecopas.com-oda-a-la-ignorancia/ Mary Shelley, en su más desconocida faceta poética, describe de forma visionaria paisajes morales de nuestro vecindario actual. ¡SALVE, ignorancial ¡Reina majestuosa! Misteriosa, poderosa, oscura, profunda, silente No surgiste empollada por un brote de luz, sino de la anciana casa de la noche Hija de un formidable linaje: descendientes ilegítimos del sol brillante o de una estrella plebeya, cuyo horrendo trono dominaba el caos. La antigua nobleza del infierno, que señoreaba sobre reinos de espaciosa oscuridad con el orgullo de un señor feudal y la piedad de una morgue, hasta la caída del imperio de Satán, que fue derrocado después de su revuelta angélica, cuando perdió su corona ancestra; desde entonces le tratan como a un Borbón: con afectuoso cariño aristocrático. ¡Salve! Madre generosa de todas las razas regias: corrupción, intolerancia y fraude, en ellas se refleja tu lívido rostro patricio; Son muchos los reinos impasibles y extensos, que se entregaron a tu Gran Ignorancia. El mundo has sembrado con tus dones. ¡Ay! ¡Consideras que toda la tierra te pertenece, y cualquier tirano para conservar su trono está dispuesto a rendirte homenaje de rodillas! Por ti los reyes encierran en sus mazmorras a la anárquica verdad, a la mente rebelde, nunca escaparan al hierro de sus cerrojos, así impides en tu reino revoluciones justas. Salve sin resquicios! Estrella legitimadora! Protectora del déspota! Te invocan los zares y después se atragantan de sangre polaca. Santifican tu nombre, tu estilo, tu grandeza, tu bondad! Noche de la mente, cuánto tiempo, cuánto tiempo, te han alabado blasonada canciones! Salve, poderosa! Poderosa reinal! Augusta! Serena! ¡Tus hijos son todos iguales! ¡Nobles iguales! A todos los amamantaste con tus pechos. Su juventud es tuya y tuyos son sus años. Tu amplio espíritu descansa repartido entre ellos. Noche de la mente įSalve, Salve todo! Melancólica y grandiosa atraviesas todas las tierras. Gran diosal Prevaleces! ¡También los conquistadores pertenecen a tu prole! Por ti se juegan los huesos con la horca, por ti empapan de sangre su raza, y así se encaraman los villanos a sus tronos. Míralos reproducirse y graznar como cuervos, los límites que el mundo ha establecido apenas les sujetan. Antes la tierra era un Edén… a su paso solo se extiende el desierto. ¿Quién estampará la gloria de sus hazañas? ¿Quién ceñirá laureles dorados en su frente? ¿Quien elogiorá la historia de sus nombres? ¡La noche de la mente! De nuevo, de nuevo pedimos alabanzas para ella, vuestro arte le pertenece! Pero ¿dónde estás ahora? ¿Dónde, una vez abandonado el atronador carruaje con el que recorrías los campos de guerra carmesí? ¿Qué clase de polvo mancha tu frente? Este no es el polvo del campo de batalla. ¿Acaso también rondas las escuelas? ¿Empuñas la pluma como empuñabas el cuchillo? Te ves pálida y cansada. ¿Inclinas demasiado tu cabeza obstinada hacia los libros? También tú te lamentas con ojos de lechuza? En buhardillas, cruzando bibliotecas? Ay! Allí donde estéis vosotros, sea donde sea, en ningún otro sitio reinas como en las escuelas. ¿Dónde prospera mejor un fanático que en la universidad? También te veo en gabinetes donde se reúnen graves consejeros, los pilotos de nuestro reino, todos disfrutan de tu notorio y noble asiento, y suelen estar al timón de nuestras vidas. El faccioso, tu hijo favorito, hace sonar su cuerno, y el corrupto, el más anciano de tus hijos, mantiene dominio universal. Vivimos el día, o mejor dicho, la noche, de los Lores y de los clérigos, de todos los que confían en ti, y odian la luz toda la fuerza del alma y del corazón. Los políticos cantan con alegría, el oro de su oficina es puro, no se mezcla con el de la industria plebeya; cargan de impuestos a la tierra: el pueblo se lamenta y se lamenta, pero es la suerte vulgar que les ha tocado en este mundo y deben sobrellevarla; también prósperas allí donde la moda y los adornos atraviesan la tierra con su tren de oropeles y lentejuelas; vicio y locura, hermanas gemelas, unidas en el reino de la discordia. Entre aristócratas, todavía te encuentras, en sus dominios te enderezas, también allí donde aletea un vanidoso o coquetea una beldad: el parque, la pelota, el club, el césped, el infierno. Pero ja! ¿Qué hedionda alteración es esta? ¿Qué maldito mago interrumpe tu dicha? Me duele el glóbulo ocular y me ciegan los destellos de un brillo horrible. Es el día que se abre! Es el conocimiento, tu intrépido enemigo. ¿Dónde huirás? ¿Cómo evitarás el golpe? Noche de la mente! Tus hijos están consternados. No pueden soportar esta mirada de odio. Maldito sea el nombre del día! Despiertas a los prelados que han dormido demasiado. Tus aliados sospechan que sus días están contados. Los sacerdotes se avergüenzan ante sus altares. Los cortesanos se estremecen, los reyes disimulan. Terratenientes y sicarios tiemblan. Todos los hijos de la rapiña parecen asustados. Las guillotinas se interesan por los Lores. Las barricadas invaden los sueños de los reyes. Los filamentos de sus almas se han asustado, corren a esconderse en agujeros estrechos. Todos aguardan un destino desastroso, donde cuanto aman quedará desterrado en la oscuridad. Todos los que reptan y se esconden, los merodeadores, lobos, tigres, murciélagos y búhos, presienten el desastre. Y, sin embargo, siguen reconociendo tu generosidad, a tu paso levantan unos ojos húmedos de adoración. Ninguno apostata. Ni van a menos las bendiciones: aunque tu reino haya sido brutalmente desgarrado, y tu estúpido cráneo ya conozca el dolor de que lo esquilen. Oh!, a tus leales hijos, ¿no les impartirás justicia ni una justa recompensa? ¿No hay recursos nuevos, alguna fuerza desconocida, que nos permita salvarnos de este horrible enemigo? Ven a salvarnos con un ejército de hunos! Desata al godo y envía al vándalo. Despliega tu poder aunque sea menguante! Retoma esta lucha desesperada! Los tiranos todavía pueden reconstruir sus abanicos podridos. Así que todavía se agita la esperanza. Extraido del libro: “Poemas de convivencia”