Selección de poemas de los invitados al XXI Festival Internacional de Poesía de Cali

Fuente: https://www.elpais.com.co/cultura/gaceta/seleccion-de-poemas-de-los-invitados-al-xxi-festival-internacional-de-poesia-de-cali.html Poemas seleccionados del XXI Festival Internacional de Poesía de Cali. Algunas voces de poetas latinoamericanos y colombianos que se reunirán en Cali, entre el próximo 31 de agosto y el 4 de septiembre. Poetas internacionales Frank Báez (República Dominicana). SIRENAS Las sirenas del mar Caribe cantan con la misma potencia que la de las coristas en los atrios de las Iglesias de Harlem. Si quieres oírlas ven de noche a los arrecifes del malecón y aguza el oído. Cuando llegue el momento adecuado la brisa marina y las olas te traerán su canto. El mar golpeará los arrecifes como congas y timbales y las estrellas en lo alto irán soltando un tintineo de plata. Si tienes suerte puede que hasta se alce la luna con su saxofón. SIN TÍTULO Aguardaron a que se vaciaran las casas para luego recogerlas y meterlas en sus maletas. Descolgaron las nubes, la luna, las estrellas, el tendido eléctrico con sus palomas, los tinacos, los pájaros y las antenas. Envolvieron el paisaje tropical como si fuese un lienzo y lo empacaron todo como si se tratase de un circo que se mueve a otra ciudad esperanzados en volver a inflarlo, levantarlo y clavarlo a martillazos en algún descampado de Nueva York o Barcelona. Frank Báez (República Dominicana) Gabriela Ruiz Agila NOCIONES DE HAMBRE Madame Ho. Escrituras de viaje (La Caída, 2017). Estoy satisfecha, debes saberlo como una diabla que cree pero te tengo volviendo como a un viejo camisón con que visto a mi cuerpo viejo aunque soy joven aunque mis nociones sobre la tentación son nuevas y banales. Estoy satisfecha porque puedo verte viajando desnudo ¿A dónde vas? Ahora lo recuerdo Fui una vez quien tuvo hambre… una piel preñada. Estoy satisfecha. Lo sabes. Pero dime cuándo en mí… SUEÑO DE LA PIEDRA Madame Ho. Escrituras de viaje (La Caída, 2017). Ahora que lo mencionas, duermo… Sólo consigo reconfortarme en una lejana dinastía aunque soy como una muralla, aunque tengo a mi disposición todas las piedras. Duermo y sueño para ser visitada… Aprendo sobre las tradiciones bajo el reino de la simetría. Descubro la verdadera forma, los cimientos de los ríos y los fosos rellenos de agua, tallando la piedra hasta volverla femenina y próxima. Una vez esculpida, podré decorarme con otras piedras florales, mármol y ladrillo delicado. Al fin de los tiempos, no volveré al polvo o a la argamasa. Seguiré durmiendo con el temperamento de un diamante. Gabriela Ruiz Agila (Ecuador) Héctor Hernández Montesinos APUNTES INÉDITOS DE UN CORPUS 8 Lo real tiene filo en el poema. Una página hace sangrar en su justa medida. 8.1 La poesía, ciertamente, no tiene límites; el poema, sí. 8.15 En efecto, la poesía es un bosque imaginario y el poema la flor. 8.21 Todo se trata de la luz. El poeta da vida al poema y da muerte a la poesía. Los colores de una fascinación. 8.3 Una página se queda en blanco. El poema se olvida de sí mismo. 8.301 La poética es el mapa; lo poético, el territorio. La distancia entre lo que una escritura es, dice y hace. 8.3013 Lenguaje, memoria y pensamiento: eso es todo. 8.402 La civilización es la historia de sus luces. Se escribe con la oscuridad del cielo sobre las cabezas. 8.4011 El Universo está lleno de palabras. Todas las que existirán, existen, existieron. 8.403 Las vocales son energía y las consonantes, materia. 8.412 Algo aparece y algo desaparece. El cuerpo es siempre corpus: intermitencia y destino. 8.5 El fantasma habla. El cadáver escribe. Lo recuerdo. 8.6022 Un cadáver que eyacula noche a noche sobre un fantasma. Un acto de amor, el último, el poema. 8.614 La poesía es espíritu; el poema, ropa. 8.7003 Lo único que deseo es caminar delante de la lluvia junto a ti. Ya seas Dios o su piel. 8.8 Ten compasión de mí. 8.832 Siempre tengo ganas de morir, abandonar la ciudad, cruzar cualquier frontera: seguir los fantasmas hasta el baño. 8.979 Todo lo blanco me llena la boca de interjecciones. Y lo contrario. 8.9801 Silencio. Una noche en Cali. Otra señal. La última. 8.9822 Volví a escribir solo para recordar el vacío. 8.99 De lo que no se puede escribir, es lo único que vale la pena. Héctor Hernández Montesinos (Chile) Marlene Zertuche Marlene Zertuche Marlene Zertuche (México). Foto: Especial para Gaceta EL AFILADOR Lo creí un oficio perdido, pero se escucha su llamado debajo de la ventana del apartamento: “El afilador, le afilo cuchillos, navajas...”. Pienso en usted y sé que la punta de su odio no necesita esos servicios, punzantes sus palabras abrieron la carne de mi sueño, punta inútil para efectuar el surco de la dicha en la tierra fértil que es mi cuerpo: punta quebrada, frágil, volátil. Sin embargo, le pido al afilador que suba, abro la puerta y pasa, espero paciente que termine de lustrar el filo de mi cuchilla: alguien debe cortar de tajo la vena que me une a usted. TRISTEZA TIPO III abro la puerta del día de ella asoma la gravitación de la Tierra: dos pájaros en el alambre el parque verde de pasto nuevo el reciente recuerdo de tu respiración cansada: apenas tocó la noche tu sueño la abuela diagnosticó pronto: tristeza tipo III, dijo tremenda hay que evitar el IV un té que depure el hígado yerba de San Juan para el amor de dos y sobre todo, aunque no se sabe cómo dejar que los ojos suelten las antiguas melancolías Marlene Zertuche (México) Poetas colombianos Alfredo Vanín Alfredo Vanín (Timbiquí, Cauca). Foto: Especial para Gaceta SIMIENTES No perdures demasiado tiempo en el paraíso. Toma pues los huesos de tu padre que aún yacen vencidos, me dije, y vete, camina hacia tierras múltiples, hacia penínsulas hendidas como serpientes de marea. Sembrarás allí semillas de árboles que reinen en altura con los más grandes sueños. Pintarás sólo un cuadro y un poema: una mujer sonriente entre los girasoles. Peces veteados vendrán a tus anzuelos y de tus naves tirarán las corrientes para que el tiempo sea liviano y asombres al bufeo. Haz todo lo que quieras y que la luz no falte. No perdures demasiado en el paraíso ni cultives otras flores que cambien demasiado tu suerte. ÉLIDA Nos sobreviven Élida nos dejaron sin tiempo para desandar los golfos de la mala fortuna perseguíamos cangrejos de mar los cuerpos desnudos se abandonaban sobre los troncos salpicados. Aún el guardafaros sale de madrugada al canal de san pedro él que era tu padre pero no envejeció. Y el desconcierto es tu manera de asediarme de quebrantarme contra las escolleras de dejarme entre redes de anémonas y rayas submarinas y tú no sobrevives. Alfredo Vanín (Timbiquí, Cauca) Falon Murillo Falon Murillo Falon Murillo (Buenaventura, Valle del Cauca). Foto: Especial para Gaceta ¿QUIÉN LOS MATO? Cinco platos se quedaron en la mesa Y cinco familias salieron sin certeza A buscar a cinco niños, que ya se habían convertido en presa En presa del ‘’progreso’’, que entierra y destierra Que calla, con terror y con bala, al que se atreve a decir que esa caña es mala Al que no come callado su azúcar envenenada y se corre para otro lugar Por qué las carreteras del progreso por ahí van a pasar Ellos eran desterrados y ahora algunos enterrados Y otros, en peligro de ser velados Por exigir justica por la masacre, que este ‘progreso’ ha generado, Ahora más controlados, el barrio militarizado La inseguridad, ha aumentado Mas crímenes quedaran callados Mas violaciones de derechos se habrán generado Y la respuesta que todos saben, aun no se ha revelado. ¿QUIEN LOS MATO? No hay machetes manchados Ni rostros ensangrentados, que culpabilicen por el asesinato atroz, de cinco niños, que iban a ser quemados Rubí Cortez lo ha revelado y ahora, temo por su vida, porque ella se atrevió a decir, Que esa azúcar, no era morena que tenía cal y que envenena. Estamos cansados de los destierros y los entierros Queremos más Petronio y cero velorios Luchamos por nuestra dignidad Saquen, del territorio la criminalidad Dejen nos sembrar, cantar y tocar el cununo, en estos territorios que abrigados vinimos a parar Y por favor, no le quiten el verde al llano, porque nosotros, nosotros de aquí no nos vamos, Falon Murillo (Buenaventura, Valle del Cauca) José Zuleta LADRILLEROS, DE NOCHE Una lluvia marina golpea el cinc, música que nos recoge. Algo íntimo, cálido, en el recinto. La canción del agua, golpea la noche, adentro, nuestra intemperie. PALABRAS AL FONDO DEL ESTERO Ahora podemos decir, en el habla, la risa, subir por su lomo, navegar el ruido de la lluvia. Mecidos por la inclemencia, arrullados en la furia y los relámpagos. Tras el silencio, los recuerdos serán sonido, alivio, gotas resonando en la noche. GOTAS La ventisca estremece la tarde, los árboles se rinden con los brazos en alto. Latigazos de cromo en la pizarra del cielo. Gritos en el ático. Tamborilean marimbas. Arrulla el arroyo. Granizo Confites del aire. José Zuleta (Bogotá) Por: Redacción de Gaceta