Miguel Antonio Jiménez y su pasión por la poesía - El Nacional

Fuente: https://elnacional.com.do/miguel-antonio-jimenez-y-su-pasion-por-la-poesia Si se buscara definir la poesía, a partir de práctica poética integra, entendiéndose como pasión desmedida por la poesía, tanto como escritor como lector, divulgador y orientador, cabría el nombre de Miguel Antonio Jiménez (1955), poeta de la generación de los 80. Sus poemas y entusiasmo por la poesía y la literatura en general, podrían definirse como Caracol al oído. Su preocupación por la música en la palabra, al borde de la obsesión, sin que el peso del buen decir, en otras labores, en equilibrio, sea menor. Fundador, coordinador y luego hace años director del Taller Literario “César Vallejo” diría mucho más a su entrega, añadiéndose el ser profesor de letras en la universidad estatal y en el sector público. Un rasgo que distingue a Miguel Antonio Jiménez es el silencio en lo que hace, tanto para su persona como para sus libros de poemas, más de seis, desde el primer poemario en 1995, Temblor de pasos, sin contar la no nada despreciable de estar presente en numerosas antologías desde la de Barquisimeto, Venezuela, Novísima poesía dominicana (1984), donde aparecen incluidos los poetas que luego encabezarían lo mejor de las últimas generaciones. Un buen comienzo augura pasos firmes para mantenerse en el ruedo, escribiendo, escribiendo por la pasión de la poesía sin que nadie pueda negar su importancia por el trabajo realizado. Ni rezagamiento ni falta de interés en su persona, en su labor. Nunca ha sonado más de la cuenta, pero escribe con conciencia de lo que está haciendo, evolucionando en lo que le toca. Conoce la poesía como buen lector y la tiene como reguladora de lo mejor de una vida, su vida, dedicada al magisterio y al cultivo de las letras. Formador de jóvenes, en lo que se entiende como “formar”, “orientar” en poesía, en literatura en general, novelas, cuentos, ensayos, para luego ser negados por esos mismos sin pudor. Ese es el precio de la entrega y el pago de los que se acercan con la inquietud de un poema tembloroso en la cabeza, necesitados de aprobación. El comienzo en la escritura, tanto del que tiene talento como el que no, tiene la piel del arribismo, del saltacocote, imán del devenir de las letras dominicanas. En sus inicios les gustan los lauros dizque de los que “saben” para que algo se le pegue para luego negarlo. Con Miguel Antonio Jiménez lo único que se les pega es la pasión por la poesía, conocer y facilitarles lo mejor de los géneros antes enumerados y dar sin esperar nada a cambio, pues conoce a la perfección la novela, la cuentística, la ensayística y la poesía, lo mejor de Latinoamericana y Europa. ¿Se puede pedir más? Su libro medular es escribir con pasión y entrega. Ese es su libro más representativo de su obra. Fundador de diversos talleres, pero del más emblemático, “Cesar Vallejo” del país y profesor en el área de letras de la UASD. También en el área secundaria. Todo un magisterio en todo lo que se ha propuesto. La mano derecha para el conocimiento de la literatura en la zona oriental, Los Minas. Definirlo es difícil si no se le ve envuelto en su vocación inmaculada. El que lo conoce lo sabe; el que lo sabe quiere negarlo, porque él nada más tiene oído para la pasión por la literatura. Ajeno al ir y venir de las “intrigas”, del mundillo medio salvaje de las letras dominicanas, más que por la creación literaria, por querer algunos sacar la cabeza del fondo para colocarla donde nunca ha dejado de estar ni dejará de estar: donde la naturaleza la colocó no bien se miran en el espejo del agua. La poesía de Miguel Antonio Jiménez, como agua que fluye, que cree en su fluir, semejándose a una corriente de agua permanente que busca mojarlo todo, bajo el cauce que le toca, como esté escrito el poema, en su musicalidad, en su brevedad flexible, apretada, a veces en una economía de palabras que asusta y en otra que lo desborda todo, que lo único que necesita en ser leída como la escribe su autor, con pasión critica (toda lectura moderna debe serlo para salvar lo contemporáneo), de ahí que de Miguel Antonio Jiménez se debe buscar lo mejor en su afán de agregarle belleza a la existencia con la poesía como de cualquier parte del orbe, que el poema esté escrito con la sangre metafísica. Caracol al oído su búsqueda, sus sueños, su amor por la poesía y su poesía. Amable Mejía amablemejíEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. El autor es escritor.