Philip Larkin, el bibliotecario ermitaño

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20210427/hotel-cadogan-olga-merino-poeta-philip-larkin-11685288 Paz, silencio, no pasar frío: las necesidades simples de Philip Larkin (1922 – 1985), nuestro huésped de esta quincena, un tipo tan suyo, tan amante de la soledad, que ha preferido sentarse en el pub Red Lion, justo enfrente, sin traspasar siquiera el umbral del hotel Cadogan por su barullo de gentes.Mientras da cuenta de un plato de 'bangers and mash' (salchichas con puré de patatas), ve pasar la vida a través de las ventanas altas, con esa expresión en el rostro de haber llegado siempre tarde a todas partes. Calvo, con jirones de una tartamudez adolescente y gafas de culo de vaso por una miopía que lo salvó de ir a la guerra; ahí está Larkin, uno de los mejores poetas de la segunda mitad del siglo XX, el más radicalmente británico y uno de los más citados en lengua inglesa. Hete aquí algunos de sus versos más trasegados: «Lo que sobrevivirá de nosotros es el amor»; «nunca tanta inocencia/ nunca antes ni después»; y, atención, redoble de tambores, «They fuck you up, your mum and dad» («bien que te joden tus papis./ Aunque no adrede, lo hacen»). Lo llamaban el 'ermitaño de Hull', una ciudad en la costa norteña inglesa, a mitad de camino de Escocia, un lugar a trasmano en cuya biblioteca universitaria trabajó prácticamente durante toda la madurez, un «oficio de sapo» que le permitió encerrarse en su mundo, lejos del boato. Bastante huraño, más por coraza que por vocación, con una misoginia a lo Alfred Hitchcock, conservador, despiadado a veces, incluso consigo mismo, y amante del jazz, sobre todo de Sidney Bechet, escribió versos exactos, entroncados en la poesía de la experiencia, en la cotidianidad estrecha de la posguerra: «La penuria es para mí lo que los narcisos para Wordsworth».