Ángel Ballesteros en tres tiempos: Toledo-Barcelona-Talavera

Fuente: https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-hilario-barrero-angel-ballesteros-tres-tiempos-toledo-barcelona-talavera-202104102039_noticia.html El poeta talaverano acaba de publicar un libro espléndido, ‘El pecho del amor muy lastimado’». La primera imagen que guardo de nuestro encuentro es una charla de poesía bajo los soportales, junto al Arco de la Sangre, recostados en una de las ventanas donde estaba la comisaría de policía. De habernos escuchado, hubieran podido ficharnos: hablábamos de un poeta llamado Miguel, campesino y ‘comunista’. Yo dije aquello de ‘A las aladas almas de las rosas / del almendro de nata te requiero, / que tenemos que hablar de muchas cosas, / compañero del alma, compañero’. Y fue como si hubiera llegado la primavera de golpe. Éramos jóvenes y aún no sabíamos cómo salir del laberinto. 1970. La casa tenía una de las terrazas más espectaculares de Barcelona, desde donde se veía, a lo lejos, el mar. Muebles de hechura oriental y un pasillo interminable con varias habitaciones. En aquella casa de la calle Bofarull, Sagrario y Ángel empezaron a crear una familia. Allí nacieron Eva y Sara y allí escribíamos ingenuos villancicos a un pastor de plastilina. Allí seguimos hablando de poesía, viendo nacer sus libros, viviendo yo por un tiempo acogido a la hospitalidad de la familia Ballesteros. La vida fue llenándose de sorpresas y el amigo que, algunos domingos por la tarde se sentaba solitario en un banco de la Plaza de Urquinaona, amenazado por el doloroso vuelo de las palomas, buscando lo que no parecía existir, dejó que el pico de la soledad le cercenara su mirada. Y así vive. 2018. Pasó el tiempo. La carpeta de cartas fue aumentando junto a la de los recuerdos. Vino el amor para unos y vino el desamor para otros. Unos nos quedamos en Barcelona por un tiempo y la familia Ballesteros se mudó cerca de sus orígenes: Talavera de la Reina. Volvimos a reencontramos y seguimos hablando de poesía como si el tiempo no pasara. 2021. La epidemia nos robó el ruido de la vida, nos confinó, ya casi al final de nuestros caminos, en una cárcel de incertidumbres y, para algunos, la poesía fue la avecilla del romance: ‘que ni sé cuándo es de día / ni cuándo las noches son...’. En este tiempo oscuro, Ángel Ballesteros acaba de publicar ‘El pecho del amor muy lastimado’, un libro espléndido, una edición con luminosas fotografías de Johnny Galet que acompañan y enmarcan algunos de los poemas. El libro nos habla de la formación espiritual de Ballesteros, de su devoción por la poesía mística, de su serena vejez, del entorno familiar, del miedo a tanta soledad, de ese sinvivir que nos rodea. Poemas donde el amor enciende a la palabra y da muerte a la muerte. Amparados por los versos de San Juan de la Cruz nos adentramos en la escondida selva de la poesía que nos cobija y da vida. Si yo buscara el camino del Mar, río sería. Poemas en apariencia sencillos pero que engarzan con nuestra poesía popular tan rica y sabia: poseía que reconforta. Dicen que vendrá la noche y niebla al amanecer después el sol de tus ojos ilumina mi querer. ‘El pecho del amor muy lastimado’, en la voz de Juan de la Cruz, es un recado de vida y poesía que nos avisa de que el poeta, el esposo, el padre, el abuelo y el amigo siguen vivos y nos mantienen vivos y esperanzados a nosotros. A pesar de todo, una vez más, seguimos hablando de poesía como aquella mañana bajo los soportales de Zocodover. POR HILARIO BARRERO