Poesía Iberoamericana

Fuente: https://www.expreso.com.pe/opinion/poesia-iberoamericana/ Hace quince años publiqué “18 poetas latinoamericanos”. Un acercamiento, en 118 páginas, a una vertiente que pretendió ser hegemónica no solo en lo estético sino también en “lo canónico”. Salvado por las raíces de una tradición que concibe al poema como una construcción que, lejos de aislarse, comunica; retorné mi atención a nuestros clásicos. Así, con Paz, Huidobro, Moro, Dávila Andrade y Girondo, volví al camino como quien se sujeta de sus lecturas para afirmar el hilo conductor que borda y fortalece el mapa escritural de Iberoamérica. No estuve solo en mi percepción sobre la distancia con el lector. El 2011, en España, y en varios países de América, se publicó “Poesía ante la incertidumbre”, un libro que reunió a poetas cuyas propuestas pusieron los puntos sobre las íes respecto a la intencionalidad del poema. ¿Para quién escribimos? Un giro de tuerca que afinó el rumbo desde el colectivo hacia lo colectivo, una precisión necesaria que tuvo en Raquel Lanseros y Fernando Valverde (España), Alí Calderón (México), Carlos Aldazábal (Argentina), y Jorge Galán (El Salvador), entre otros, las voces que se alzaron para afirmar el sentido de lo poético. No fueron los únicos. Hago un balance con la perspectiva que me permite la distancia, pienso en el hermetismo de las vanguardias, en el encriptamiento de poetas por tentar lo iconoclasta, valoro la aprehensión del modo anglosajón, su ejercicio hasta lograr niveles de coloquialismo que terminaron por difuminar el verso, si ya lo clásico constituía muestras de arqueología verbal, el encabalgamiento era cualquier cosa: perdieron el horizonte, lo confundieron todo. Tuvimos entonces décadas de libros que mientras más “oscuros” fueron aplaudidos como originales, décadas donde los abanderados de la confusión se levantaron cual pontífices para determinar la calidad de lo que se publicaba. Perdimos tiempo, pero la historia es cíclica y, finalmente, sobrevive la poesía. Los poetas siempre estuvieron allí, lo escribo con la certeza de quien forma parte de una generación que está atenta a lo que pasa (y a lo que se queda). El 2020 ha sido un año terrible para el mundo, sin embargo el confinamiento me permitió repasar lo que se está escribiendo en Iberoamérica sin la tensión por el horario o por lo que marcan las agendas. Fruto de ello es un nuevo texto, una antología poética que, en 488 páginas, propone una nueva lectura de lo que se ha escrito durante los últimos sesenta años. El libro circulará en febrero. Harold Alva