¿Nueva poesía?

Fuente: https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-jesus-maroto-nueva-poesia-202012011305_noticia.html Utilizo la interrogación en el titulo porque no voy a hablar de nuevas tendencias, corrientes o estilos de poesía. Ni siquiera de los nuevos poetas. Y mucho menos de nuevas fuentes que, en definitiva, serán siempre las mismas: el amor, el desamor, la amistad, la soledad, la vida, la muerte… Voy a hablar de una nueva forma de hacer poesía: la robótica. Y no estoy muy seguro de que esto sea poesía. O sí. Hace poco se desató una polémica que llegó a los medios de comunicación y cuyo titular era: Espasa desmiente que el ganador de su último premio de poesía sea un robot. (ABC. Nacional. Cultura. 04.11.20) Decía entonces la editorial: Hemos hablado con él (el venezolano Rafael Cabaliere) en varias ocasiones, ayer tuvimos una reunión telemática para hablar del lanzamiento y ahora se está grabando un video que se lanzará en redes para demostrar que existe. Incluso anunció una rueda de prensa con el venezolano que luego canceló. ¿Por qué? La polémica continua y aun hoy nadie tiene claro lo que realmente pasó. Como dice el profesor de literatura y novelista valenciano Alberto Torres Blandina: Si un robot es capaz de ganar uno de los premios de poesía con mayor dotación de España (20.000 Euros), poesía, el género que exige mayor sensibilidad, pues supongo que ya podemos darnos por vencidos frente a la tecnología. Lo cierto es que el jurado del citado premio estaba presidido por el reconocido poeta Luis Alberto de Cuenca, que tuvo que oír y sumarse, supongo, a las excusas dadas por el resto de miembros del jurado: que si todos los finalistas eran muy flojos y no podíamos dejarlo desierto, que si yo no lo vote fueron los otros… Acudí la semana pasada a mi librería para adquirir Alzando Vuelo, que así se titula el libro de la polémica, y se había vendido. En un primer momento me sorprendió, pero enseguida caí en la cuenta de que el robot venezolano, si se me permite la licencia, tiene un millón de seguidores en Instagram, que, según voces acreditadas, es la única razón por la que Espasa lo premiaba, pensando más en las ventas que en los versos. Comenta el poeta, narrador y crítico literario madrileño Manuel Rico, que después de una de las sesiones del Coloquio: La nueva poesía española en la era digital, celebrado en la Universidad de Granada coincidió en la cena con varios intervinientes, poetas unos, profesores otros y dos llamémosles, representantes de la llamada parapoesía, jóvenes youtubers que venden decenas de miles de ejemplares de libros de versos y cuál fue su sorpresa cuando comprobó que ninguno de ellos tenía ni idea de la existencia de José Hierro, Blas de Otero, Claudio Rodríguez, Rosales, Lope, Garcilaso o Rosalía de Castro, por citar algunos. Lamentable sin duda, pero producto de estos tiempos de consumo inmediato. De usar y tirar. Tiempos en los que todo vale si vende. Entonces, la pregunta quizás sea: Qué podemos hacer los poetas ante los retos que plantea el siglo XXI. Y creo que la responsabilidad primera que tenemos es salvar la poesía de las amenazas que acompañan su presencia en el ciberespacio. Igual que la naturaleza es un bien a proteger lo es la poesía. Pongámonos, pues, a ello sin descalificar de manera generalizada, por supuesto, lo que creemos que esta en ese campo de la poesía robótica, pero sabiendo distinguir y poner en valor el lugar de la poesía con mayúsculas. La de siempre. Palabra en el tiempo como magistralmente la definió Antonio Machado. POR JESÚS MAROTO