Cosmonauta, de Enza García Arreaza, novedad editorial de La Poeteca

Fuente: https://letralia.com/noticias/2020/11/17/cosmonauta-de-enza-garcia-arreaza-poeteca/?utm_source=mailpoet&utm_medium=email&utm_campaign=abierta-la-convocatoria-del-xxxiii-premio-internacional-de-poesia-fundacion-loewe-y-mas-en-letralia_3 La Fundación La Poeteca cerrará 2020 con una novedad editorial en su colección “Seamos reales”: el libro Cosmonauta, de la escritora venezolana Enza García Arreaza, que pronto estará disponible para su descarga libre en el portal de la institución, su venta en Amazon y en librerías venezolanas, y que contiene textos y collages de la autora y nota de contraportada del escritor y traductor Adalber Salas Hernández. Cosmonauta recoge textos que privilegian la memoria, los desplazamientos y la distancia que somos todos en medio de las catástrofes. Están aquí las obsesiones de la autora: la escritura, la infancia, “la vida familiar con su corte de milagros menudos y horrores, la migración sin destino final, el amor repleto de peligros subterráneos”. Nacida en Puerto La Cruz en 1987, Enza García Arreaza ha publicado tres libros de relatos y un poemario. Ese viaje entre géneros, al que desde 2013 se suma el collage, está presente en este libro escrito desde un espacio exterior, que es el de sí misma, del país e incluso del mundo. Se trata de “poemas que son también postales enviadas desde una lejanía astronómica”, relatos que exploran zona temidas, sin desligarse del punto de partida, siempre con la sonda que provee oxígeno. Cosmonauta, de Enza García Arreaza (La Poeteca, 2020). En 2017 la autora visitó Estados Unidos por primera vez como participante del International Writing Program de la Universidad de Iowa. Más tarde, entre 2018 y 2020, fue residente del International Writers Project de la Universidad de Brown. Actualmente, de vuelta en Iowa, ha emprendido una vida aparte, que no le gusta calificar como exilio o diáspora y ni siquiera migración. Las razones de su lejanía abarcan varios contextos y relatan un viaje todavía en proceso de lucidez, dolor y alegría. Por eso a diario su telescopio apunta por igual hacia sus días pasados en el oriente venezolano y su presente en el medio oeste americano. “La relación multicultural que llevo con mi esposo (que es estadounidense y traductor japonés-inglés) también ha diseñado una nueva forma de soledad que no es mala, pero sí inquietante, la soledad de a veces dos idiomas imponiéndose el uno sobre el otro, que era algo que ya estaba en mí y que al final va más allá de mi relación con James”, explica García Arreaza. “Defiendo la soledad, no como un castigo, no como el horror de hallarse solo, sino como el espacio idóneo para leer los signos importantes. Mi cosmonauta es un viajero que ni siquiera ha salido de su habitación pero ha sido deslumbrado por un horizonte que quizás no pasa de ser una grieta en la pared (…); a veces cuento una historia muy larga que es siempre la misma pero siempre me asfixia y es porque no puedo moverme”, agrega. Porque, como ha dicho Adalber Salas Hernández en la contraportada de este segundo poemario de Enza García Arreaza, “todo cosmonauta es, en el fondo, un náufrago (…), y todos los que hemos abandonado el hogar somos, en el fondo, cosmonautas”, este libro “no teme atravesar magnetismos y gravedades extrañas, que se atreve a abandonar el ámbito de lo conocido. Y todos los que hemos abandonado el hogar somos, en el fondo, cosmonautas”. Cosmonauta contiene doce collages que la diseñadora del fondo editorial de Fundación La Poeteca, Waleska Belisario, consiguió reproducir tal como estaban en el cuaderno de la autora y que nos hacen pasar crudamente por ellos, flotando, “como quien se arriesga a transitar un lugar remoto, organizado por fuerzas que apenas comprendemos”, como señala Salas Hernández. Se trata de expediciones visuales cuya profundidad visual y semántica dialoga “con el peso de la precariedad y la violencia en el acto de cortar, arrancar y juntar pedazos”. García Arreaza obtuvo en 2004 el VII Premio Literario “Cuento Contigo: Nuevas Voces Literarias” de Casa de América de Madrid con su relato “La parte que le tocó a Caleb”. Ganó asimismo el V Concurso para Autores Inéditos 2007 con el libro de cuentos Cállate poco a poco (Monte Ávila, 2008) y el III Premio Nacional Universitario de Literatura (2009), convocado por la Comisión Permanente de Directores de Cultura de las universidades venezolanas, con el libro de relatos El bosque de los abedules (Equinoccio, 2010; Sudaquia, 2016). Ha publicado también el libro de cuentos Plegarias para un zorro (bid & co., 2012; Paraíso Perdido, 2019), y el poemario El animal intacto (Ediciones Isla de Libros, 2015).