Laura Cubillo conversa con Pablo d´Ors en Toledo

Fuente: https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/abci-carlos-rodrigo-laura-cubillo-conversa-pablo-dors-toledo-202010112020_noticia.html Decía Herman Hesse que la sabiduría no es comunicable, pero el saber sí. La erudición es una cosa y la sabiduría otra. Hay gente con tres carreras exquisitamente necia y gente sin estudios impecablemente sabia. Hace unos días, en el Archivo Histórico de Tavera, en Toledo, Pablo d´Ors charló con la poeta Laura Cubillo sobre su escritura ante un grupo de atentos enmascarados convocados por la librería Taiga. Un encuentro a media luz, casi en penumbra, que fue un alumbramiento en toda regla. Un alumbramiento de luz tenue, sin estridencias, luz que alimenta, hermoso, intenso y profundo. Pablo d´Ors no cree en el concepto de sabio como sinónimo de revolucionario. Toda revolución implica una ruptura, y él se considera más un reformista que un rupturista. Partidario del punto y seguido más que del punto y aparte, de partir de la tradición dando nuevas formas a lo ya recibido. No comparte la idea del sabio presuntuoso, sino del ser humano apasionado que tiene sed, que anhela y que navega en ese triduo en el que nos movemos, o al menos deberíamos movernos, todas las personas: buscar, encontrar y ser encontrado. Hombre tozudo en su bonhomía, admirador confeso de Gandhi, resume su filosofía vital no en derribar puertas, sino en contemplarlas por si acaso se abren, en quedarse enfrente, que no enfrentado, a ellas con la firme convicción de que la propia y humilde rendición del hombre, de la mujer, es la llave que las abre. Porque detrás de cada puerta hay exactamente lo mismo que delante. Cambia tu perspectiva, no la realidad y eso es lo que realmente merece la pena. Hombre profundamente espiritual y culto, es sacerdote y consejero del Pontificio Consejo de la Cultura por designación expresa del papa Francisco. Concibe la religión como una poesía de la espiritualidad en la que la forma (el rito) es un camino para llegar al fondo (el alma). Para él su copa es la religión y su vino el espíritu. Interrogado por su concepción del lenguaje, reconoce su compromiso con el verbo común, blanco, con la obligación moral del escritor no de deslumbrar, ni de cegar con sus palabras o erudición, sino de alumbrar, de dar luz y arrojar luz a la vida del otro. Huyendo de la escritura abstrusa y oscura. Para d´Ors, un libro debe ser simple, plástico y claro. Interrogado por, para mi gusto, su libro más literario, Andanzasdel impresor Zollinger, hermosamente definido por Laura Cubillo como «un libro en el que acurrucarse», el propio autor reconoció que era el más bonito de sus libros, luminoso y positivo, con un protagonista que se centra en hacer el bien y que siempre tiene buena cara a pesar de surcar un mar de adversidades. De su libro más crudo «Sendino se muere» a d´Ors le gusta recalcar la enseñanza de que en cada enfermo reside la enfermedad de la condición humana, de que hay que vivir como te gustaría morir, de que el otro eres tú, soy yo, y de que hay que tratar de acabar la carrera de la vida exhausto. Porque si la vida la has vivido sin miedo, no te aferras a ella, sino que la entregas, buscando ese arte de vivir que para su gusto debe ser un equilibrio entre el rigor (que no la rigidez) exigente y la flexibilidad ( que no la laxitud) indulgente. Ante el desafío de la poeta inquiriendo a d´Ors para que dijera algo sustancial el escritor nos invitó a descubrir que el otro somos nosotros, que el otro, tu familia, tu hijo eres tú, y que tú, distinguido tipo o tipa que ahora me estás leyendo soy yo. Cuestionado por su best seller «Biografía del silencio», el autor reconoce que es un libro que le ha cambiado la vida, que ya es algo que vive independientemente de él. Un libro del que paradójicamente, a pesar de su esencia y de su título, no para de hablar. Quien guarda silencio no es necesariamente un sabio. Hay que escuchar, domesticar ese ruido interior, y como dice su admirado Gandhi: meditar al menos una vez al día y los días que uno tenga mucho trabajo meditar al menos dos veces. La Cultura es lo que nos une. El sentido del humor nos descarga. Lo que somos no son las palabras que decimos sino lo que vivimos. Hay que transformarse a mejor y creer en que siempre se puede y se debe cambiar a mejor. Debemos ser poderosos en nuestra fragilidad y transitar por el duro desierto de la vida ligeros de equipaje, para lograr en la belleza de la pobreza la riqueza del espíritu. Un gran escritor y una gran conversación que acabó, en estos tiempos de desencuentro en los que, entre tantos olvidados y ofendidos, está arraigando con vigor de eterno privilegio la flor más negra de la peor mezquindad política, con un gratificante y esperanzador: que la paz sea con nosotros y nuestro espíritu. POR CARLOS RODRIGO