Margaret Randall y su poesía escrita en pandemia

Fuente: https://www.eldiario.com.co/seccion-d/stella-calvoveapues-com/margaret-randall-y-su-poesia-escrita-en-pandemia/ Pocas veces un continente había estado tan unido alrededor de un poema. Pocas veces una lectura de versos había convocado a lectores de los tres lugares en que se divide esta América literaria: norte, centro y sur. Eduardo Bechara, Stephany R. Wagner y Fredy Yessed lo lograron. Convocaron a toda una audiencia poética alrededor de la escritura de la enorme y bella Margaret Randall, poeta nacida en New York, pero desde siempre ligada a Albuquerque. Y justo desde esa atractiva ciudad en Nuevo México, nos compartió los últimos versos de su libro Estrellas de Mar sobre una Playa (Starfish on a beach). Poemas escritos en pandemia. Escarabajo editorial y Abisinia Libros, una en Bogotá y otra en Buenos Aires, conjuntaron sus intenciones de compartirnos la poesía de la escritora norteamericana, quien fuera en su época, parte activa del movimiento Beat junto con Allen Ginsberg (1926-1997), Philip Lamantía (1927-2005), Sergio Mondragón (1935), William Burroughs (1914-1997). Este movimiento de reivindicaciones humanas, sexuales, libertarias devendría luego, en el famoso hipismo norteamericano. Jhonnatan Curiel, el poeta mexicano, nos recordó que la escritora tuvo sus primeras apariciones en la revista literaria El Corno Emplumado (The plumed Horn). Esta revista, muy famosa en México por los años 50 del siglo XX recogía los textos de autores que coincidían con las posturas ideológicas y escriturales de esa generación que acompañaba a la poeta Margaret. Flóbert Zapata, el magnífico poeta de Manizales, y quien ya leyó el libro que nos convoca en este artículo, me dijo hace poco que Margaret era una de las más grandes del momento en la literatura norteamericana. Y la ovación del público que compartió la noche de poesía con ella confirma esta percepción del poeta. El libro fue un regaló del poeta Bechara. Margaret Randall ha sido muy clara y consecuente con los principios que fundamentan su vida, su literatura y, en especial su poesía. “La literatura es memoria. A veces es memoria del futuro. La intención que tengo cuando escribo es captar un momento, una idea, un paisaje o un dolor. Yo escribo todos los días”, afirma. Además de poeta, es ensayista, activista femenina, fotógrafa, historiadora oral y traductora. Desde siempre ha sido en exceso, laboriosa de la poesía y, mucho más lo fue, durante su época en México. Allí compartió con los escritores que compartían sus puntos de vista y los sueños de transformación en el mundo cultural de la segunda mitad de siglo. Y contándonos toda esa experiencia nos fue enamorando con su charla y sus versos. como did you wash that apple? o Making my way across the debris field. De poema en poema y de verso en verso escritores y espectadores de Uruguay, México (donde la escritora tiene gran cantidad de lectores), Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Argentina y Estados Unidos fuimos siguiendo con alegría la hermosa tertulia literaria. Karín Aguilar-San Juan nos dice que “estos poemas-perlas cumplen una tarea esencial: ofrecen orientación al trazar el terreno complejo y sutil en el que la existencia humana de pronto está patas arriba”. Y con su escritura, Margaret hace las preguntas fundamentales y nos da el respiro justo para responder desde nuestra intimidad como lectores. This is a new sort of social loneliness. Es hermoso cuando un grupo de personas se reúne alrededor de un buen texto. Es grato encontrar un público gustoso de compartir en las letras y la conversación poética. Pues Margaret logró atraernos con su poesía fuerte, libre, impecablemente escrita. Su libro es una invitación desde los versos a vivir a plenitud, a disfrutar el instante, a ver el tiempo de vida individual como una oportunidad de sonreír e ir por los días con la mirada puesta en el poema de la bella escritora. Stan Persky afirma, de su libro, que “es directo, sabio, de lectura urgente. Sus poemas dan aliento en un momento histórico en el que cada respiración cuenta”. Este año, para alegría nuestra, ha sido invitada al Festival Internacional de Poesía Luna de Locos. Para cerrar, nos dice: “Yo creo que asumo la poesía con la misma pasión ahora que a mediados del siglo pasado. Lo que pasa es que soy más madura y creo que mi poesía también lo es”. Disfrutemos, pues, estos versos del libro Estrellas de Mar sobre una Playa (Starfish on a beach). Gracias a Eduardo Bechara, A Fredy Yessed, a Stephany R. Wagner, a Sandra Toro por la traducción y a Juliana Enciso por la armonía en la conducción del encuentro. ESPIRAL Estamos aprendiendo un idioma nuevo cuya pronunciación virtual practicamos a diario a falta de la palabra hablada en esta era de aislamiento discorde. Tenemos tiempo, todo el tiempo del mundo hasta que no quede más. Si la pandemia avanza en espiral, todos los gráficos están equivocados. De las convicciones estadísticas apenas nos acordamos cuando el virus llega para quedarse. Aprender a pensar en espiral quiere decir deshacerse de la arrogancia. No somos más sanos ni mejores, ni más blancos, ni más ciudadanos que. Despojándonos del orgullo encubiertos subimos con la espiral a habitar lugares más sabios. LA CRISIS EN PRESENTE Es tan enorme, tan abrumador, que no nos atrevimos a preguntarnos si esto, o algo como esto podrá volver. Bastante con enfrentar la crisis en presente. ¿Los que sobrevivieron al holocausto Armenio se imaginaron la posibilidad de la Solución Final de Alemania tres décadas después? Esas fueron vilezas creadas por el hombre; esta, una invasión invisible. Llegó. Llegó, no sabemos cómo ni exactamente qué hicimos para allanarle el camino a su llegada. No podemos decirle nunca más Como a esos otros horrores. Aunque después la promesa no significara nada. LIMPIAS ¿Lavaste esa manzana? ¿Y la banana? Bueno, cómo se pela… Sí, pero antes de tirar la cáscara, la tocás. Conversaciones nuevas que nos colman los días y los sueños. Pesadilla que empieza cuando se termina el día, de asegurarnos una a la otra y cada una para sí que estamos limpias, limpias, limpias. Por Leonardo Fabio Marín