Osvaldo Sauma, el viaje de la sangre

Fuente:https://www.lapoesiaalcanza.com.ar/noticias/6872-intervenciones-osvaldo-sauma-el-viaje-de-la-sangre Si el poema desapareciera “nos sobrecogerá el desastre”, porque “es la voz viva de un mundo que muere”, avisa el poeta costarricense Osvaldo Sauma, quien es partícipe de “un coro de voces con el desierto a cuestas”, afirma Jorge Boccanera. Hay en sus versos un “aire de extranjería” que lo reúne con poetas que “siempre caminan por los arrabales del mundo”. Texto de Jorge Boccanera. El poeta costarricense Osvaldo Sauma (1949) es autor de los libros “Las huellas del desencanto”, “Retrato de familia”, “Asabis”, “Madre nuestra fértil tierra”, “Bitácora del iluso” y “El libro del adiós”. También ha realizado tareas de gestor cultural para varios encuentros culturales de su país y ha preparado las compilaciones: “Los signos vigilantes” (de poesía ecologista), “Tierra de nadie”, “La sangre iluminada” y, entre otras, “Antología de seis poetas latinoamericanos”. Fue profesor del Taller de Expresión del Conservatorio Castella, en San José. Ha obtenido el premio latinoamericano EDUCA y el Premio Nacional de Poesía “Aquileo Echeverría”. En 2013, el sello Germinal editó su poesía reunida “La canción del oficio”, que llevó en la contratapa el siguiente texto: El viaje de la sangre Si el habla se desliza por el paisaje donde se originó, la poesía de los árabes, en forma de himno, oración, ruegos, se alza desde una lengua reseca y agrietada. Es un coro de voces con el desierto a cuestas, aunque en la actualidad sus hombres deambulen por ciudades extrañas a sus hábitos. Osvaldo Sauma, aunque nacido en Costa Rica, viaja en un camello de sueños y brinda con Harum-Al Rachid, Hikmet y Jalid Saif Alha en el oasis de la palabra. Una cadencia, una manera de mirar, un tono, un aire de extranjería permanente, lo reúne con los poetas que siempre caminan por los arrabales del mundo. El cantor, paradoja del ave fénix en vías de extinción, respirando los versos de Sauma, en esos “gérmenes salvajes” y en el “código oculto de las arenas”. S.O.S. Son una especie de vías de extinción y no existe Greenpeace para esta minoría cierto que no poseen un lenguaje como el de los cetáceos pero de algún modo el poema también llega a las estrellas por eso cuando te encontrás con uno de ellos alertá tu oído y recogé la flor de tus palabras pues si él desaparece nos sobrecogerá el desastre él es la voz viva de un mundo que muere sujeto a la pobre retórica de su ambición su canto es anterior a la llama del verbo arrastra el hálito de los presagios es el antiguo chamán en medio del frío corazón de los tiempos Ráfagas Las voces que me acechan no son balbuceos de un código oculto en las arenas ni la precaria memoria de las imágenes inconexas de la víspera no son tampoco las palabras imprecisas de otro que quizá en otra vida fuimos es más bien un dictado efímero desmenuzándose en su propio recreo y beneficio no busca un hilo común ruge dentro de una cavidad demasiado íntima y escribe una música silvestre parecida a la lluvia y al asombro Raíces Mis detractores ignoran que la memoria espía el itinerario de los abuelos no sospechan que el esplendor de los desiertos impide que me arrebaten el oro de los versos y la fuerza de la sangre inútiles resultarán sus maledicencias esta raíz ancestral me entrelaza a la legendaria feria de Ukaz donde los poemas victoriosos se transcribían en seda negra proclamando la tesitura del más noble de los árabes el que bajaba la hija del ojo al corazón o esculpía una flor entre los labios