Textos de Para vivir un gran amor, de Vinicius de Moraes

Fuente: https://letralia.com/transletralia/transcronica/2020/08/05/para-vivir-un-gran-amor-de-vinicius-de-moraes/ Con Vinicius de Moraes, la poesía moderna brasileña deja de ser privilegio de aficionados para alcanzar al gran público. Su actividad como compositor de letras de bossa-nova, además de haber enriquecido la música popular con obras primas, hizo que sus libros de poesía fuesen buscados por los que se deleitaban con canciones como “Garota de Ipanema” o “Se todos fossem iguais a vocé”, entre otras. Con su lirismo tierno y sensual, Vinicius se tornó el más popular de los poetas brasileños contemporáneos. Nacido en Gávea, Río de Janeiro, el 19 de octubre de 1913, Marcus Vinitius da Cruz de Melo Moraes vivió de los cinco a los catorce años en la Isla del Gobernador. Ahí, en la vida libre, el contacto con la naturaleza y la presencia del mar tuvieron influencia decisiva en la formación de su sensibilidad poética. Era, al mismo tiempo, un gran lector, devorando autores como Julio Verne, Zévaco, Bilac y Coelho Neto. A la edad de siete años compone sus primeras cuartetas y composiciones líricas. La música lo atrae desde temprano y aún en el colegio Santo Inácio, de los jesuitas, participó con su violón en un pequeño grupo que tocaba en fiestas. En 1930 entró a la Facultad Nacional de Derecho, ligándose al novelista Otávio de Faria y a San Tiago Dantas. A través de ellos, conoce las obras de los novelistas rusos, de los filósofos Nietzsche, Pascal y Kierkegaard, y del dramaturgo Ibsen. Adquirió, entonces, una postura nítidamente espiritualista y aristócrata. En el decir del propio Vinicius, ese periodo representa una “zambullida en lo sublime”. El poeta supo mantener siempre un alto nivel de creatividad y, en el fondo, siguió una vocación delineada desde su adolescencia. El camino para la distancia (O Camino para a Distancia, 1933), su libro de estreno, trae la marca de una religiosidad neosimbolista. Con Forma y exégesis (1935) conquista el premio de la Sociedad Felipe d’Oliveira. Al año siguiente, lanzó una plaquette con un largo poema, Ariana, la mujer. Con su talento ya reconocido, publicó, en 1938, Nuevos poemas. Surge un nuevo tono en su poesía que se consolidará con un lenguaje ardiente y directo en Cinco elegías (1943). En septiembre de 1938 se trasladó a la Universidad de Oxford para estudiar lengua y literatura inglesas. En Inglaterra, se casó con Beatriz Azevedo. La guerra comenzó y el poeta regresó a Brasil. Se dedicó a la crítica de cine y, en 1943, ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores. Poemas, sonetos y baladas surgió el año de 1946 cuando seguía, en la condición de vicecónsul, en Los Ángeles, Estados Unidos, donde permaneció cinco años. Frecuentó Hollywood y se tornó amigo de Orson Welles. Conoció también a Alex Viany y juntos hicieron la revista Filme, que tuvo apenas dos números, pero alcanzó repercusión internacional. De vuelta en Brasil, en 1951, continuó escribiendo crítica de cine. En 1954, al mismo tiempo en que se publicaba su Antología poética, una pieza de su autoría, Orfeu da Conceição, era premiada por la Comisión del IV Centenario de Sao Paulo. Montada al año siguiente en el Teatro Municipal, con música de Tom Jobim y escenario de Niemeyer, fue transformada en el filme Orfeu Negro, dirigida por Marcel Camus, que conquistó la Palma de Oro en el Festival de Cannes en 1959. Fue el esplendoroso periodo del bossa-nova que acabó por dar a la música brasileña renombre internacional. Vinicius se entregó con pasión a la música. De allí en adelante, la crónica, la poesía y la canción se alternaban, ocupando todo su tiempo y energía creadora. Al optar por la carrera de compositor de letras, levantó una cierta polémica, llegando hasta los “puristas” de la literatura. Entretanto, el poeta supo mantener siempre un alto nivel de creatividad y, en el fondo, siguió una vocación delineada desde su adolescencia. El itinerario poético de Vinicius revela una enorme transformación: del espiritualismo sublimado de los primeros libros llegó a la fuerza erótica de obras como Cinco elegías y Poemas, sonetos y baladas. Su temática se abrió también hacia el campo social, donde dejó un poema ejemplar por su equilibrio entre contenido participante y pericia formal: “El obrero en construcción”. Para vivir un gran amor (1962) reúne poemas y varias crónicas escritas para el diario Última Hora, a partir de 1959. En ese libro conjuga una visión lírica capaz de descubrir belleza en las cosas de manera aparente banales, la revelación del instante creador, evocaciones de infancia, evidencias de lo cotidiano y, sobre todo, el sentimiento amoroso. Al fallecer, en 1980, Vinicius de Moraes dejó una inmensa laguna en la vida cultural de Brasil. Wilfredo Carrizales •