Los sonetos de Lorca de amor, primicia y portada

Fuente: https://www.abc.es/archivo/abci-sonetos-lorca-amor-primicia-y-portada-202003240135_noticia.html Desde que en noviembre de 1983 un puñado de literatos y expertos en la obra de Federico García Lorca recibieran por correo la edición pirata de unos «Sonetos del amor oscuro», enviada por un misterioso remitente, en el mundo literario no se hablaba de otra cosa. En aquella edición no autorizada no se especificaba que el poeta granadino fuera su autor, solo se decía que esa edición de los sonetos del amor oscuro se publicaba «para recordar la pasión de quien los escribió. Granada, en el otoño de 1983». Pero cualquiera reconocía la escritura tan característica del poeta granadino en esos versos destinados a un amor a todas luces masculino. De ahí que la excepcional primicia literaria que ofreció ABC cuatro meses después, con autorización de la familia García Lorca, produjera todo un «terremoto» cultural. Casi 50 años después del vil asesinato del poeta en 1936 por guardias de asalto y paramilitares de las Escuadras Negras, aquel 17 de marzo de 1984 veían la luz los once sonetos de amor en los que Lorca había estado trabajando antes de ser detenido y fusilado. Eran unos «sonetos de amor», a secas, porque, tal y como explicaba el especialista Miguel García-Posada en su estudio, «sin timideces ni innecesarios escrúpulos», ese «amor oscuro» de Lorca, del que el propio poeta había hablado a amigos como Vicente Aleixandre o Luis Cernuda, ése del «ay voz secreta del amor oscuro...» con el que comenzaba uno de los sonetos, era un concepto «poético y complejo», mucho más amplio que la «abusiva simplificación» a la que se había sometido. El experto en Lorca confiaba que la publicación de «todos» los sonetos de amor hasta entonces desconocidos del poeta, «con las debidas garantías jurídicas y textuales», contribuyera a «arrumbar ese muro de equívocos y maledicencias» en torno a la figura del poeta. «La publicación de los sonetos amorosos no hará sino confirmar su grandeza; la enorme, ilimitada capacidad de esta voz para tocar todos los registros, todas las formas, e introducir ese acento quemado, trémulo y exacto a un tiempo, que solo tiene parangón, en lengua española, con San Juan de la Cruz o Quevedo», afirmaba García-Posada. La Tercera sobre los sonetos de Lorca de Fernando Lázaro Carreter La Tercera sobre los sonetos de Lorca de Fernando Lázaro Carreter «Reducir lo oscuro de los asombrosos sonetos lorquianos a la trivialización en que algunos caen, probablemente le hubiera indignado», suscribía Fernando Lázaro Carreter en La Tercera. A juicio del académico, Lorca «se refería esencialmente al ímpetu indomable y a los martirios ciegos del amor, a su poder para encender cuerpos y almas, y abrasarlos como hogueras que se queman y destruyen de su propio ardimiento». «Canta ese amor, el suyo», continuaba Lázaro Carreter, un amor homosexual que «como amor lo trata nuestro genial poeta, libre para convertir su vida en arte». Mónica Arrizabalaga Según explicaba García-Posada, los poemas originales se encontraban en unos manuscritos conservados en los archivos de la familia García Lorca. Diez de los once sonetos fueron escritos en cuartillas dobles, de papel de hilo para cartas, con membrete del hotel Victoria, de Valencia. Lorca los escribió a lápiz y por la gran cantidad de tachaduras y correcciones, pensaba se trataba de una primera redacción, aunque revisada. En siete de los sonetos, los títulos habían sido escritos a tinta, a veces sobre otros desechados. El undécimo poema conservado, «Soneto de la guirnalda de rosas», reproducido en facsímil en las páginas del periódico, fue escrito a tinta en un papel de tamaño Din A4. «¿Por qué ahora y en el ABC?». Manuel Fernández-Montesinos, sobrino de Lorca, respondía a esta cuestión con un dardo a los artífices de la edición pirata: «hacer las cosas bien importa más que el hacerlas, señores bucaneros». El entonces director de este diario, Luis María Ansón, conocía desde 1968 la existencia de esos sonetos. Su amigo Pablo Neruda le había hablado en Isla Negra de esos versos «de increíble belleza» y del deber de todos de que vieran la luz pública. Cumpliendo la voluntad de Neruda, Ansón decidió dedicar a esta gran primicia un pliego de 16 páginas de huecograbado, con una bibliografía gráfica del poeta, y un pliego central de 20 de tipografía, con los sonetos de amor bellamente ilustrados por el pintor Julián Grau. Así los lectores pudieron conservar estas páginas en una separata completa e independiente del resto del número. «Los versos de amor que hoy manan de las páginas de ABC como de un hontanar renovado restablecen la verdad sobre imaginaciones desbordadas y ediciones piratas. Nos devuelven, además, la gran lección que brinda la poesía eterna, por encima de las ideologías políticas, a todos los que quieren, como Lorca, la España de la concordia y la conciliación», escribió Ansón, satisfecho tras este esfuerzo llevado a cabo gracias a la familia García Lorca y a los trabajos encabezados por García-Posada. A petición de Francisco Giner de los Ríos, éste incluyó una selección de sus textos que finalizaba con una solicitud: «Dejemos a los Sonetos y a Federico (...) quietos y erizados como enseñando en su mármol definitivo el temblor siempre nuevo que tienen, esa verdad final del amor verdadero, alegría y angustia, esa esplendorosa luz que sube de lo hondo a iluminar -el amor no es oscuro- el absoluto amor para hacerlo poesía y verdad. "El poeta dice la verdad"». Casi treinta años después de dar a conocer estos sonetos, Isabel M. Reverte contó en ABC la historia oculta de estos poemas: quién los tenía, quién hizo que circularan de forma clandestina y quién decidió editarlos por fin. «Supuso la liberación del lenguaje literario», aseguró el profesor Antonio Carvajal.