Un debate existencial con sedes en Madrid y México

Fuente: https://elpais.com/ccaa/2019/11/12/madrid/1573584897_445333.html

La diplomacia cultural mexicana impulsa una mirada común al futuro entre jóvenes artistas de ambos países.

 

El Estado mexicano ha sido omnipresente en muchos sentidos, pero sobre todo en el ámbito cultural. El gobierno de la revolución y la postrevolución escogió legitimarse a través de la cultura nacional nacionalista, siempre alrededor de un partido hegemónico, el PRI. A partir de los años 20, el filósofo José Vasconcelos perfiló un modelo de gestión cultural que, de exitoso y controvertido, acabó derivando en un estereotipo que produce en serie artistas exitosos y fácilmente reconocibles. Basta asomarse por una tienda moderna de café para ver la cara de la pintora Frida Kahlo decorando las cafeteras que publicita George Clooney.

La nueva diplomacia cultural mexicana, representada esta semana en Madrid por Enrique Márquez, un poeta que participó en los acuerdos de paz en 1994 con la guerrilla zapatista y lleva unas gafas rojas y un jersey de cuello alto que le dan un aire de profundidad intelectual, quiere acabar de una vez con esta herencia. "No nos motiva seguir promoviendo obsesivamente el muralismo mexicano y sus raíces, los indios representados por Diego Rivera, el maíz. Hasta la fridomanía. Ahora creemos que es más importante destacar a los nuevos creadores. Tan importante es Tamayo —no los equiparo— como los jóvenes que hacen diseño industrial", explica Márquez durante una entrevista en la Embajada de México en Madrid.

JUAN DIEGO QUESADA