Fuente: https://sevilla.abc.es/cultura/libros/sevi-reunida-volumen-toda-poesia-maria-zambrano-guia-pensamiento-201902111253_noticia.html

La relación del poeta Javier Sánchez Menéndez (Puerto Real, 1964) con María Zambrano, una de las grandes pensadoras del siglo XX español, es larga y profunda.

 

Para empezar, la autora malagueña es una de las grandes influencias, junto a Nicanor Parra o T. S. Eliot, que pueden rastrearse en la obra de este poeta afincado en Sevilla, quien, además, tuvo la fortuna de conocer personalmente a María Zambrano.

«La traté y en algún momento de su vida le pregunté en varias ocasiones si me dejaba algún poema suyo. Me dejó un par de ellos que habían sido publicados, alguno en la revista “Orígenes”, pero me decía que no tenía más, que sus poemas no merecían ser leídos», señala.

De hecho, la poesía para la primera mujer que ganó el premio Cervantes, explica este escritor, era una herramienta que nacía de la necesidad de superar un bloqueo en el desarrollo de un pensamiento o una idea. «Ella acudía a la poesía en esos momentos, bien para leer, bien para escribir». Esos textos, como por ejemplo, el delirio que le dedica a Antígona, añade, «luego los desarrolla en un artículo o en una conferencia».

Como señala la propia María Zambrano en un revelador texto recogido en este volumen titulado «Poemas» (Isla de Siltolá): «Estoy demasiado rendida para escribir, demasiado poseída. Sólo podría hacer poesía, pues la poesía es todo y en ella uno no tiene que escindirse. El pensar escinde a la persona; mientras el poeta es siempre uno. De ahí la angustia indecible, y de ahí la fuerza y la legitimidad de la poesía».

Por ese motivo, el quehacer poético de la autora malagueña quedó circunscrito a los márgenes de sus diarios y cuadernos de notas. Nunca los publicó. Sánchez Menéndez, sin embargo, considera que los poemas de María Zambrano merecen ser leídos , porque «la poesía es la gran aliada de su pensamiento» y la epistemología que marca su obra ensayística es «la razón poética».

Con el objetivo de que la obra poética de la pensadora malagueña llegue a un público más amplio del que suele acercase a sus obras completas, este escritor ha preparado esta edición de «Poemas», en la que incluye cincuenta textos, en verso y prosa ordenados en orden cronológico por la fecha de su redacción, a los que ha añadido el apéndice «La palabra», una transcripción de una grabación en la que la autora lee una serie de fragmentos de su libro «Claros del bosque» (1977) seleccionados por el poeta Ángel Valente y que sintetizan algunas claves de su pensamiento.

Almas gemelas
El texto viene precedido por un amplio y esclarecedor prólogo de Sánchez Meléndez, donde relaciona la obra de la malagueña con «sus almas gemelas femeninas» contemporáneas, como Edith Stein, Hannah Arendt y Simone Weil.

Además, muestra cómo estos poemas remiten tanto a sus maestros en la filosofía, como Spinoza, Nietzsche y los presocráticos; como en la poesía, entre los que están San Juan de la Cruz, Juan Ramón Jiménez, poetas persas y sufíes, y representantes de la Generación del 27, como Luis Cernuda o Emilio Prados.

Todos ellos conforman un pensamiento, señala este poeta, que nace «siendo a la vez filosofía y poesía, como sucedía en los presocráticos», entendidas aquellas como dos momentos de la reflexión, donde la poesía es la que «revela» el camino en el que la autora va desarrollando sus ideas.

En su producción, señala, María Zambrano «tiene muy claro lo que quiere, que su poesía sea el gran adalid de su pensamiento, no que estén unidas o que vayan de la mano, porque es imposible, sino que la filosofía se enriqueciera con todo lo que la poesía era capaz de darle».

Esa búsqueda de la «razón poética», en opinión de este autor, domina todo el pensamiento de la escritora malagueña, aunque es en «sus dos libros finales –“Los bienaventurados” (1979) y “De la aurora” (1986)- cuando consigue lo que ha pretendido desde el principio».

El «escaparate» de un poeta llamado Javier Sánchez Menéndez
«Poemas» de María Zambrano no es el único libro que ha llegado estos días a los estantes de novedades de las librerías firmado por Javier Sánchez Menéndez. A este hay que sumar «También vivir precisa de epitafio. Antología poética 1983-2017», que, como su título indica, presenta una selección de la obra poética de este autor seleccionada por el poeta y crítico José Luis Morante.

«Yo estoy muy satisfecho con esta antología, porque el lector que nunca haya leído nada mío, tiene un escaparate amplio, desde mi primer libro hasta el último, y presenta, además, cuatro poemas inéditos». Si algo distingue su poesía, mantiene este autor, es «haber sido fiel a mis principios poéticos desde el primero hasta el último de mis libros. Los años y lecturas enriquecen, pero yo no he querido cambiar».

Más allá de esta antología, Javier Sánchez Menéndez sigue trabajando en su proyecto más ambicioso: «Fábula», que componen diez libros entre la poesía, el ensayo y la memoria personal. «El séptimo volumen, titulado “Sobre la naturaleza”, está en proceso de corrección de autor, así que no hay ningún proyecto de publicación inminente, salvo un nuevo libro de aforismos, que se llamará “Conceptos”». Al aforismo llegó este autor cuando alguien le hizo ver que muchos de sus poemas contenían sentencias aforísticas. «Es un género de madurez y tienes que simplificar mucho, la esencia tiene que ser muy dura y muy breve».

Jesús Morillo