Fuente: http://www.elperiodico.com.gt/

Las calles y avenidas de la ciudad de Guatemala son el escenario perfecto para los artistas que en ellas se desenvuelven. Cuatro de la tarde, un grupo de mujeres expone su talento en la 6a. avenida de la zona 1. “Hay mentiras que parecen verdades y hay verdades que parecen mentiras.

 

Hay personas que parecen ángeles…” canta Devorah Rahel acompañada de su guitarra, quien en cuestión de segundos atrae a los transeúntes.
 

Es ahora el turno de la poesía. Devorah y los acordes de su guitarra acompañan a la joven Sin rostro no hay firma. Al igual que ellas dos, para Karen Ramos, Gabiee Hernández, Jas Gidalti y Numa Dávila la poesía se volvió la herramienta de expresión desde su niñez. Algunas, confiesan, la abandonaron por un tiempo, sin embargo, cuando volvieron a escribir lo hicieron “más intencionado”.

 

“Todas hacemos críticas” dice Numa. “No puedes dejar desapercibido el contexto, hay tantos asesinatos, violaciones que no los puedes dejar fuera del sentir. Entonces tienes que plasmarlo en algún momento”, agrega Karen.

 

Las reacciones de los espectadores cuando terminan de leer sus poemas son diversas. En ocasiones hablan sobre asesinatos. Algunos se quedan callados o inmóviles ante lo que escuchan. “Es interesante ver sus reacciones respecto a algo tan cotidiano”, afirma Karen.

 

El destino se encargó de que este grupo de poetas se conocieran. Lo hicieron a través de un festival, amigos o redes sociales. “Nos une el deseo de expresarnos, en momentos coincidimos en espacios”, comenta Jas.

 

Entre Karen, Numa y Sin rostro no hay firma, el año pasado organizaron Las artes poéticas, un festival en el que convergía la poesía, la música y la pintura. Lo que las motivó a realizar el evento fue presentarle a la gente otras facetas de las calles “y no solo ver cemento”, expresa Karen.

 

Para ellas el hecho de que la 6a. avenida se haya convertido en un espacio para los artistas es por que “no se había tomado en cuenta la participación de los peatones en la ciudad”, argumenta Karen.

 

En cuanto a crear espacios para que los jóvenes se expresen, Numa señala que “es importante que se siga dando lectura de poesía. Me he dado cuenta que cuando ponés un micrófono las personas que llegan quieren que los escuchen”. Mientras, Gabiee está buscando abrir espacios en su universidad y donde labora.

 

La tarde transcurre y la 6a. avenida se invade de artistas que amenizan el camino de los peatones. Ellas caminan hacia el Palacio Nacional para continuar con la lectura de sus poemas.